SEGUNDA LECTURA

El hecho de aceptar a un Dios trascendente no aliena al hombre ni lo esclaviza, sino que hace de él el hijo del Amo, impidiendo así que otros hombres tengan la pretensión sacrílega de ser amos de los que únicamente pueden ser sus iguales.



Lectura de la carta del Apóstol San Pablo a los Gálatas 4,4-7.


Hermanos:

Cuando se cumplió el tiempo, envió Dios a su Hijo, nacido de una mujer, nacido bajo la ley, para rescatar a los que estaban bajo la ley, para que recibiéramos el ser hijos por adopción.

Como sois hijos Dios envió a vuestros corazones al Espíritu de su Hijo, que clama: ¡Abbá! (Padre). Así que ya no eres esclavo, sino hijo, y si eres hijo, eres también heredero por voluntad de Dios.