PRIMERA LECTURA
La fórmula de bendición sacerdotal señala una función del sacerdocio: bendecir, poner el nombre de Dios en la asamblea (Dt 10,8; 21,5). Como mediador, invoca, intercede. Dios es la fuente de toda bendición, y ésta abarca todo bien material o espiritual, siempre signo del favor de Dios, de su protección, gracia y paz. El reconocimiento de su hondura y significado lo dignifica como revelador.
Lectura del libro de los Números 6,22-27.
El Señor habló a Moisés:
Di a Aarón y a sus hijos:
Esta es la fórmula con que bendeciréis a los israelitas:
El Señor te
bendiga y te proteja,
ilumine su
rostro sobre ti
y te conceda su
favor;
el Señor se
fije en ti
y te conceda la
paz.
Así invocarán
mi nombre sobre los israelitas
y yo los
bendeciré.
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