PRIMERA LECTURA

El libro de los Hechos de los Apóstoles nos da la noticia escueta del martirio de Santiago el Mayor: Herodes lo mandó decapitar. El haberle infligido la misma muerte que a Juan Bautista sugiere que Santiago fue desde el principio un profeta incómodo para el poder civil israelita. Su martirio es un estímulo para seguir audazmente en la denuncia profética.

 

 

Lectura de los Hechos de los Apóstoles 4,33. 5,12. 27b-33; 12,1b.

En aquellos días los Apóstoles daban testimonio de la resurrección del Señor con mucho valor y hacían muchos signos y prodigios en medio del pueblo.

Los trajeron y los condujeron a presencia del Consejo y el sumo sacerdote los interrogó:

-¿No os habíamos prohibido formalmente enseñar en nombre de ése? En cambio, habéis llenado Jerusalén con vuestra enseñanza y queréis hacernos respon- sables de la sangre de ese hombre.

Pedro y los Apóstoles replicaron:

-Hay, que obedecer a Dios antes que a los hombres. «El Dios de nuestros padres resucitó a Jesús a quien vosotros matasteis colgándolo de un moderó.» «La diestra de Dios lo exaltó haciéndolo jefe y salvador, para otorgar a Israel la conversión con el perdón de los pecados.» Testigos de esto somos nosotros y el Espíritu Santo, que Dios da a los que le obedecen.

Ellos al oír esto se consumían de rabia y trataban de matarlos y el rey Herodes hizo decapitar a Santiago, hermano de Juan.