ORACIÓN

Te damos gracias, Señor, porque eres bueno,
porque tu misericordia no tiene límites.

Tú empeñaste tu palabra con Abrahán
y cumpliste tu promesa con José, tu siervo.

Tú aceptaste el templo del hijo de David
y te hospedaste en la morada de José
y sigues siendo huésped de tus hijos.

Tú elegiste a María de entre las mujeres
y designaste de entre los hombres a José
y nos llamas a todos a tu Iglesia.
En ella estamos y queremos permanecer.

Ayúdanos a ser cristianos comprometidos en tu causa,
a ser atentos a la voz de nuestros obispos,
a ser solícitos con nuestros hermanos,
a sentirnos solidarios de todos los hombres.

Que nuestra vida sea, como la de José, 
ejemplar y honesta,
que nuestra esperanza anime la esperanza del mundo
y que nuestra conducta, fiel a tu palabra,
sirva de orientación y de guía a quien te busque.