SUGERENCIAS
1.
LA HOMILÍA
-La primera lectura recuerda la necesidad de alimento que el pueblo tuvo. Necesidad sentida colectivamente. Dios lo alimentó haciéndole ver, al mismo tiempo, que "el hombre no sólo vive de pan". Y el alimento que Dios les dio les hace sentir, aún más, pueblo. También nosotros debemos hacer esta experiencia: sentirnos miembros de un colectivo que es el pueblo de Dios y miembros de otro colectivo: pueblo/barrio, país...; sentir las necesidades que tienen estos colectivos, y no tan sólo las propias individuales; la Palabra de Dios nos ayuda a descubrir estas necesidades, que para muchos son de pan, pero que para todos son de solidaridad.
-La segunda lectura nos sitúa también en esta línea: somos "un solo cuerpo". El pan que alimenta nuestra fe es "uno solo" y crea comunión entre nosotros y nos hace buscar la comunión con toda la humanidad redimida por la entrega de Cristo. El evangelio ahonda en ello.
Debemos poner los medios, pues, para que la comunión sea real, tanto en el interior de la comunidad eclesial (participando, interviniendo, implicándonos en ella...) como en la comunidad social a la que pertenecemos (colaborando en todo lo que esté a nuestro alcance en la lucha por una vida digna para todos, sin excepciones).
-"Mi carne es verdadera comida": ante la autoridad de Jesucristo no podemos engañarnos a nosotros mismos ni a los demás. La Eucaristía de cada domingo nos compromete y nos pone en evidencia. Pidamos que sea siempre así y demos gracias por ello.
JOSEP
M. ROMAGUERA
MISA DOMINICAL 1993/08
2.
UNA FIESTA PARA DAR RELIEVE A LA EUCARISTÍA, CUERPO Y SANGRE DE CRISTO...
Ahora que esta fiesta se suele trasladar al domingo (empezamos a acostumbrarnos) podemos aprovechar para situarla en su sitio correspondiente. El domingo es el día de la Eucaristía. Así pues, en vez de lamentar que el traslado impide celebrar un domingo "normal", mejor que nos demos cuenta que celebramos la fiesta en un contexto más apropiado que nos permitirá sacarle todo su jugo.
...Y A LA COMUNIÓN DE LA IGLESIA, CUERPO DE CRISTO... Conviene, además, que no desvinculemos esta fiesta de la que celebrábamos el domingo pasado. Entonces remarcábamos la dimensión comunitaria de la fe, celebrando la comunión que hay en Dios mismo y que él nos da. Hoy de nuevo podemos darle relieve, evitando el repetirnos; porque no podemos olvidar que el Cuerpo de Cristo que celebramos no sólo es el pan ofrecido y transformado por la acción del Espíritu Santo; la Iglesia que recibe este pan eucarístico, por la misma fuerza del Espíritu, queda transformada también en Cuerpo de Cristo.
...Y A LA COMUNIÓN CON LOS POBRES Y debemos relacionarlo todo con la comunión con los pobres. El hecho de que hoy se celebre el "Día de la Caridad" y que hagamos la colecta a favor de Cáritas, nos ayudará a remarcar el vínculo indisoluble entre la comunión eclesial y la comunión con los pobres: el pan eucarístico, don del amor de Dios, nos mueve a compartir el pan de cada día. El alimento de nuestra fe nos hace ser alimento para los demás, para los pobres; nos hace descubrir la voluntad de Dios: que el pan de cada día sea para todos.
LOS TEXTOS DE HOY
Tanto las lecturas como las oraciones y el prefacio sitúan bien el contenido de la fiesta de hoy. Conviene que los leamos y meditemos antes de la celebración con profundidad. Y mucho mejor si los podemos comentar en grupo, con el equipo de liturgia, por ejemplo, si lo hay. Y que hagamos un comentario que nos ayude a relacionarlo todo con la vida del lugar donde nos encontramos. Así, la preparación misma será imagen de la asamblea eucarística, Cuerpo de Cristo, como nos dice san Pablo: "El pan es uno, y así nosotros, aunque somos muchos, formamos un solo cuerpo, porque comemos todos del mismo pan".
OTRAS COSAS A PREPARAR BIEN
Si nuestra comunidad tiene alguna tradición relacionada con la fiesta de hoy (la precesión, la exposición del Santísimo...), no la debemos dejar a la improvisación. Lo tenemos que hacer después de haber pensado bien el sentido de la fiesta y el misterio de fe que celebramos. Así lo enmarcaremos en el conjunto y podremos preparar unas moniciones y oraciones que ayuden a unir la Eucaristía con la Caridad efectiva y con la vivencia eclesial de la fe. No fuera a ocurrir que separásemos el pan eucarístico de aquella mesa alrededor de la cual se sientan los miembros del Cuerpo de Cristo y en la que los más pobres deben poder encontrar alimento.
También debemos preparar bien la Colecta para Cáritas. Es muy importante que unamos bien esta colecta, como cualquier otra, a lo que estamos celebrando. La comunión de bienes siempre es fruto de la comunión en una misma fe. Por eso necesitaremos una buena monición antes de pasar a recoger, que sitúe la colecta en el ofertorio. Y una despedida de la celebración que invite a todos los miembros del Cuerpo de Cristo a dar frutos de caridad a lo largo de la semana que empieza. Si no hay costumbre de hacer la colecta en el momento del ofertorio, igualmente se deberá pensar cómo relacionarlo. Una manera puede ser, igualmente, hacer una explicación en el momento de la presentación de las ofrendas. Y la oración universal también merece una buena preparación. También pueden salir del encuentro de preparación, en el que nos pararemos a pensar en las personas de nuestro entomo que necesitan nuestra ayuda y en las que participan activamente en la distribución de los bienes que comparamos. Y también en la Iglesia, que necesita continuamente el pan de vida.
JOSEP
M. ROMAGUERA
MISA DOMINICAL 1999/08/11-12
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