SEGUNDA LECTURA
Los cristianos deben ser conscientes de su dignidad: todo está concebido por Dios en función del servicio humano. Cuando, pues, se nos presenten personas con pretensiones de subyugarnos o cosas con pretensiones de dominarnos, debemos poner en marcha la santa rebeldía de los hijos de Dios, evitando el sacrilegio de quienes somos templos de Dios.
Lectura de la primera carta del apóstol San Pablo a los Corintios 3, 9b-13. 16-17
Hermanos:
Sois edificio de Dios. Conforme al don que Dios me ha dado, yo como hábil arquitecto coloqué el cimiento, otro levanta el edificio. Mire cada uno cómo construye.
¿No sabéis que sois templos de Dios y que el Espíritu de Dios habita en vosotros?
Si alguno destruye el templo de Dios, Dios lo destruirá a él; porque el templo de Dios es santo: ese templo sois vosotros.
![]()