COMENTARIOS A LA PRIMERA LECTURA
Ez 47, 1-2. 8-9. 12

 

1. TEMPLO-JUDIO

Contexto:

Salomón empezó a construir su santuario "el año 480 de la salida de Egipto..." (1 R 6, 1). Con el final de estas obras se cierra la gran etapa de peregrinación por el desierto desde tierras de Egipto; el Dios peregrino instaura su morada entre los habitantes de la ciudad. La tarea ha sido muy ardua, se tardaron más de siete años en concluir unas obras descritas con todo detalle, en cuanto a su forma, proporciones y ornamentación, en 1 Rey. 6 ss. Salomón conserva el templo y "... la Nube (=presencia divina) llenó el templo de forma que los sacerdotes no podían seguir oficiando... " (1 Rey, 8, 10 s). La Nube que dirigió al pueblo por el desierto mora en el templo.

Con la deportación a Babilonia, el sacerdote y profeta Ezequiel vio "...que venía del norte un viento huracanado, una gran nube y zigzagueo de relámpagos...". La Gloria del Señor, su Nube abandona el templo de Jerusalén para morar entre los desterrados de Babilonia (cf. las difíciles visiones de los caps. 1 y 10 de Ezequiel). Con el abandono del templo por Dios se consuma el destierro.

Texto:

Los caps. 40-48 nos describen el nuevo templo y la nueva tierra.

El nuevo templo ha de ser reconstruido (Ezequiel hace una descripción del mismo geométrica y árida en los caps. 40-42), debe tener sus ministros, culto... (caps 44-46), pero el momento más importante se describe en el cap. 43: "Vi la Gloria del Dios de Israel que venía de Oriente con estruendo de aguas caudalosas..." (v. 2). El Dios que abandonó el templo con el destierro vuelve de nuevo con el pueblo para morar entre ellos.

Ahora ya pueden tener lugar la división y repartición de la tierra (caps. 47-48). En 47, 1-12 (leedlo íntegro) se describe el poder vivificador de esas aguas caudalosas que acompañan a la venida del Señor. Desde el vestíbulo del templo, donde se encuentra Ezequiel, contempla un manantial de agua que tras atravesar la parte del sur del altar se dirige hacia la zona exterior más árida, el oriente. El agua cada vez más caudalosa hasta que llega un momento en que el hombre no puede ya vadear el torrente.

El agua invade todo el relato (se repite 14 veces). Agua abundante que vivifica el Mar salado donde van a multiplicarse los peces, y los pescadores podrán verse en su orilla (imagen idílica de los vs. 8-10). Agua abundante que hará posible no sólo el resurgir del mundo animal y humano sino también el vegetal: a su orilla crecerán toda clase de árboles frutales (v. 12).

Reflexiones:

AGUA/V. El símbolo del agua como vida es muy fácil de ser entendido por todos. Agua que transforma el secarral en un nuevo paraíso (aquí con una sola fuente en antítesis a las cuatro de Génesis) donde crecen toda clase de plantas que dan la vida al hombre como alimento, o como medicina. Agua que vivifica y hace posible la vida en un mar salado que dará alimento a los pescadores...

Y esta agua que da vida es Dios. En el rito de aspersión del pueblo, en tiempo pascual, se decía: "Vidi aquam de templo a latere dextro alleluia. Et omnes ad quos pervenit aqua ista salvi facti sunt et dicunt alleluia". En el templo el hombre debe abrirse a Dios y recibir el agua que da vida; y si no la da, en ese templo ya no mora la Gloria, la Nube divina, por muy hermosas que nos parezcan nuestras celebraciones litúrgicas.

ÁNGEL GIL MODREGO
DABAR 1986/55