PRIMERA LECTURA
Al pueblo desterrado no le redimiría el puro recuerdo de lo que fue. Pero la memoria abre horizonte a la esperanza. El profeta consolador enfrenta lo nuevo a lo antiguo, el futuro éxodo al pasado. Todas las imágenes que la naturaleza y la historia le pueden ofrecer le resultan opacas para hacer transparente la obra de Dios que siente ya en su interior. Su mensaje de liberación es agua viva para la sed que los desterrados tienen.
Lectura del Profeta Isaías 43,16-21
Así
dice el Señor, que abrió camino en el mar
y senda en las aguas impetuosas;
que sacó a batalla carros y caballos,
tropa con sus valientes:
caían para no levantarse,
se apagaron como mecha que se extingue.
No
recordéis lo de antaño,
no penséis en lo antiguo;
mirad que realizo algo nuevo;
ya está brotando, ¿no lo notáis?
Abriré
un camino por el desierto,
ríos en el yermo;
me glorificarán las bestias del campo,
chacales y avestruces,
porque ofreceré agua en el desierto,
ríos en el yermo,
para apagar la sed de mi pueblo, de mi escogido,
el pueblo que yo formé,
para que proclamara mi alabanza.
![]()