SAN AGUSTÍN COMENTA LA SEGUNDA LECTURA

 

2 Cor 5,17-21: Criatura nueva y cántico nuevo

Que todos los pueblos te confiesen (Sal 66,4). Andad en el camino con todas las naciones, andad en el camino con todos los pueblos, ¡oh hijos de la paz, oh hijos de la única Católica! Andad en el camino, cantad al caminar. Es lo que hacen los viajeros para aliviar la fatiga. Cantad también vosotros en este camino; os lo pido por el mismo Camino; cantad en este Camino. Cantad el cántico nuevo; que nadie cante aquí cánticos antiguos. Cantad cánticos de amor a vuestra patria; nadie cante cánticos viejos. Escucha al Apóstol que te exhorta al cántico nuevo: Si hay alguna criatura nueva en Cristo, lo viejo ha pasado; ved que todo se ha hecho nuevo (2 Cor 5,17).

Cantad el cántico nuevo en el camino que conocisteis en la tierra. ¿En qué tierra? En todas las naciones. Por eso el cántico nuevo no es propio de una sola parte. El que canta en una sola parte, canta el cántico viejo. Cante el cántico que cante, canta el viejo, pues quien canta es el hombre viejo; se halla dividido, es carnal. En tanto es viejo en cuanto que es carnal, y en tanto es nuevo en cuanto es espiritual. Mira lo que dice el Apóstol: No pude hablaros como a espirituales, sino como a carnales. ¿Cómo prueba que son carnales? Porque uno dice: «Yo soy de Pablo»; otro: «yo de Apolo». ¿Es que no sois carnales aún? (1 Cor 3,1.4). Canta, pues, en el Espíritu el cántico nuevo; cántalo en el camino seguro, como lo hacen los viajeros que con frecuencia cantan de noche. Todo lo que les rodea produce ruidos, o mejor silencios, que infunden temor, temor tanto más grande cuanto mayor es el silencio; pero cantan incluso quienes temen a los salteadores. ¡Cuánto mayor es tu seguridad cantando en Cristo! En este Camino no hay salteadores, si tu no te entregas a ellos abandonándolo. Canta -repito- sin temor el cántico nuevo en el camino que conociste en la tierra, es decir, en todos los pueblos.

Advierte que no canta contigo ese mismo cántico nuevo el que quiso hallarse en una parte (los donatistas). Cantad -dice- un cántico nuevo al Señor. Y prosigue: Cante al Señor toda la tierra. Que todos los pueblos te alaben, ¡oh Dios! Encontraron tu camino: confiésente. La acción de cantar es una confesión. La confesión de tus pecados se debe a la gracia de Dios. Confiesa tu iniquidad, confiesa la gracia de Dios. Acúsate a ti, glorificale a él; censúrate a ti, alábale a él, para que al venir a ti encuentre que has sido tú tu vengador y así él se muestre como tu salvador. ¿Por qué teméis la confesión vosotros, los que encontrasteis este camino en todos los pueblos? ¿Por qué teméis la confesión? ¿Por qué teméis cantar en vuestra confesión el cántico nuevo en compañia de toda la tierra, en toda la tierra, en la paz católica? ¿Temes confesar a Dios por miedo a que te castigue tras la confesión? Si te ocultas evitando la confesión, hallarás a las claras la condenación. Temes confesar tú que, no confesando, no puedes quedar oculto. Si permaneces en silencio serás condenado tú que podías ser liberado profiriendo la confesión. Que te confiesen los pueblos, i oh Dios', que te confiesen todos los pueblos.

Comentario al salmo 66,6