EVANGELIO

Una de las actitudes más constantes de la ideología burguesa es criticar únicamente las actitudes de los demás, sobre todo si pertenecen al desgraciado mundo de los oprimidos. Sin embargo, el juicio de Dios será mucho más benévolo con estos acusados que con sus orgullosos acusadores.

La liturgia que Dios espera de su pueblo es que se convierta y dé frutos dignos de conversión. Convertirse ante la salvación pascual que Dios ofrece. Nuestra Eucaristía tiene sentido si seguimos los pasos de la liberación pascual realizada por el pueblo en el Exodo y si, unidos a la muerte de Jesús, fecundados por él, somos capaces de dar frutos en abundancia.

Este evangelio puede sustituirse por el correspondiente del ciclo A.

 

Lectura del santo Evangelio según San Lucas 13,1-9.

En aquella ocasión se presentaron algunos a contar a Jesús lo de los galileos, cuya sangre vertió Pilato con la de los sacrificios que ofrecían. Jesús les contestó:

-¿Pensáis que esos galileos eran más pecadores que los demás galileos, porque acabaron así? Os digo que no; y si no os convertís, todos pereceréis lo mismo. Y aquellos dieciocho que murieron aplastados por la torre de Siloé, ¿pensáis que eran más culpables que los demás habitantes de Jerusalén? Os digo que no. Y si no os convertís, todos pereceréis de la misma manera.

Y les dijo esta parábola:

Uno tenía una higuera plantada en su viña, y fue a buscar fruto en ella, y no lo encontró.

Dijo entonces al viñador:

-Ya ves: tres años llevo viniendo a buscar fruto en esta higuera y no lo encuentro. Córtala. ¿Para qué va a ocupar terreno en balde?

Pero el viñador contestó:

-Señor, déjala todavía este año; yo cavaré alrededor y la echaré estiércol, a ver si da fruto. Si no, el año que viene la cortarás.