SEGUNDA LECTURA
Los cristianos muchas veces han buscado en su fe un apoyo para su falsa seguridad: el hecho de pertenecer sociológicamente a una venerable y respetable tradición les parece una garantía de seguridad religiosa y de monopolio de la fe. Sin embargo, Dios se complace en aparecerse en las zonas de la vida más inverosímiles.
Lectura de la primera carta del Apóstol San Pablo a los Corintios 10, 1-6. 10-12.
Hermanos:
No quiero que ignoréis que nuestros padres estuvieron todos bajo la nube y todos atravesaron el mar y todos fueron bautizados en Moisés por la nube y el mar; y todos comieron el mismo alimento espiritual; y todos bebieron la misma bebida espiritual, pues bebían de la roca espiritual que los seguía; y la roca era Cristo. Pero la mayoría de ellos no agradaron a Dios, pues sus cuerpos quedaron tendidos en el desierto.
Estas cosas sucedieron en figura para nosotros, para que no codiciemos el mal como lo hicieron nuestros padres.
No protestéis como protestaron algunos de ellos, y perecieron a manos del Exterminador.
Todo esto les sucedía como un ejemplo: y fue escrito para escarmiento nuestro, a quienes nos ha tocado vivir en la última de las edades. Por lo tanto, el que se cree seguro, ¡cuidado! no caiga.
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