PRIMERA LECTURA

El pánico de la invasión y el terror de la guerra acobardan al pueblo y a sus guías, o le inducen a pensar únicamente en categorías bélicas. El profeta sugiere otra perspectiva: Dios salva y ofrece signos de ello al que se torna a él. La carencia de fe rehúsa el signo. Pero el signo se da y lleva la atención hacia lo que significa. La joven mujer del rey va a dar a luz un niño; éste confirma la promesa davídica. Significa, en efecto, Dios-con-nosotros (Mt 1,23).

 

Lectura del Profeta Isaías 7,10-14.

En aquellos días, dijo el Señor a Acaz:

-Pide una señal al Señor tu Dios en lo hondo del abismo o en lo alto del cielo.

Respondió Acaz:

-No la pido, no quiero tentar al Señor.

Entonces dijo Dios:

-Escucha, casa de David: ¿no os basta cansar a los hombres sino que cansáis incluso a Dios? Pues el Señor, por su cuenta, os dará una señal.

Mirad: la virgen está encinta y da a luz un hijo,
y le pone por nombre Emmanuel
(que significa: «Dios-con-nosotros»).