barra-01.gif (5597 bytes)

H O M I L Í AS

barra-01.gif (5597 bytes)

DOMINGO III

ADVIENTO - CICLO C

PARA VER LA IMAGEN AMPLIADA HAGA CLIC SOBRE LA MISMA

 

-ALGUIEN QUE ESTA CON NOSOTROS

Dentro de ocho días estaremos en Navidad. De momento, las calles y la tele nos lo  recuerdan a cada instante, pero de un modo que, en vez de invitar al gozo que esta fiesta  debe traernos, invita a la angustia de ver de qué modo se estropea la paz, la verdad, el  amor de Jesús. Sin embargo, por suerte, no sólo por los anuncios y las propagandas nos  enteramos de que se acerca el día de Navidad. Nos damos cuenta también, y  profundamente, porque EL CAMINO QUE NOS SEÑALA NUESTRA CELEBRACIÓN, en la  comunidad de la iglesia, nos conduce hacia él cada vez que nos reunimos en la Eucaristía. También hoy. Hoy nuestra celebración se ha llenado de PALABRAS DE ESPERANZA, DE  LLAMADAS A LA ALEGRÍA, porque verdaderamente Dios viene entre nosotros:  verdaderamente Jesucristo se hace presente en nuestra historia y acompaña nuestro  camino. El profeta Sofonías, desde la lejanía de los tiempos antiguos del pueblo de Israel  nos invitaba a vivir la felicidad de la compañía del Señor, y nos repetía palabras de  consuelo: "Regocíjate, grita de júbilo, alégrate y gózate... el Señor ha expulsado a tus  enemigos... No temas, no desfallezcan tus manos: el Señor, en medio de ti, es un guerrero  que salva". El profeta nos invita a recordar siempre aquello que se encuentra en el corazón  de nuestra fe: que hay ALGUIEN QUE ESTA CON NOSOTROS, alguien que ha luchado  contra el mal y lo ha vencido, alguien en quien podemos apoyarnos confiadamente porque  no nos va a fallar. Alguien que creemos vive nuestra misma vida, y nos hace participar de  su paz, de su alegría, de su amor.

-APOYO PARA NUESTRO CAMINO

San Pablo, en la segunda lectura, nos REPETÍA UNAS PALABRAS MUY SEMEJANTES  a las del profeta. También nos llamaba a vivir gozosamente nuestro camino, confiados en la  fuerza de aquel que nos ama: "Estad siempre alegres en el Señor, os lo repito, estad  alegres. El Señor está cerca. Nada os preocupe... ¡no temáis! Porque la paz de Dios, que  sobrepasa todo juicio, custodia vuestros corazones en Cristo Jesús". Las palabras del  profeta, las palabras del apóstol, se apoyan en UNA CERTEZA: siempre en cualquier  momento, por difícil y doloroso que sea, podemos mantener firmemente la confianza de que  el Señor está con nosotros. Siempre, en cualquier momento, podemos acercarnos al Padre  y ponernos ante él con nuestras tristezas y esperanzas, nuestros anhelos y desengaños,  sabiendo que su Espíritu está verdaderamente dentro de nosotros y nos conduce hacia su  Reino.

Siempre, en definitiva, podemos apoyarnos en JESÚS, EL HIJO DE DIOS, HOMBRE  COMO NOSOTROS que ha vivido nuestra misma vida, y la ha vivido con aquella fidelidad  tan plena que lo llevó hasta la muerte. Y podemos, entonces, sentir el gozo de su  resurrección y experimentar que estamos MARCADOS POR SU FUERZA que vive en  nosotros.

Por ello el profeta nos puede decir que no temamos. Por ello San Pablo nos exhorta a no  estar preocupados. Desde luego, no porque de ahora en adelante debamos dedicarnos a la  buena vida... sino porque en todo lo que hacemos, en todo aquello por lo que luchamos, en  todo lo que amamos, PODEMOS APOYARNOS SIEMPRE EN ALGUIEN que anduvo  delante de nosotros y nos marca el camino: alguien que vino hace ya muchos años, en  Belén, pero que sigue viniendo ahora, a cada instante, y que vendrá algún día para  traernos un gozo perpetuo.

-"¿QUE HACEMOS?"

Por eso, al celebrar ahora la eucaristía, es importante que nos preguntemos aquello tan  simple que preguntaban los que se iban a bautizar con Juan el Bautista: "¿ENTONCES,  QUE HACEMOS?". Y la respuesta será también simple como lo eran las respuestas que  daba Juan a la gente acomodada, a los publicanos, a los militares: será la respuesta de una  vida como la de Jesús. Una vida como la de aquel que viene a nosotros, aquel que da  firmeza a nuestro camino.

Ese es el gozoso anuncio de la Navidad que se aproxima: JESÚS VIENE, JESÚS ESTA  CON NOSOTROS. La Eucaristía es la presencia, en la Iglesia, del Jesús que esperamos:  es el signo de lo que decía el profeta: "El "Señor está en medio de ti". Y es la fuerza para  que juntos, con la misma sencillez de los seguidores del Bautista, NOS CONVIRTAMOS y  hagamos de nuestra vida una Buena Noticia de salvación para cuantos nos rodean. Y que  el amor del Señor, su alegría, su paz, nos acompañen siempre. 

J. LLIGADAS
MISA DOMINICAL 1976, 6


bluenoisebar.jpg (2621 bytes)