PRIMERA LECTURA
El pueblo que ha vivido su hundimiento parece estuviera cumpliendo una condena y que Dios quisiera su terror y su apocamiento. Pero el mensajero de Dios le dice en su nombre: Regocíjate, no temas; Dios te ama, está contigo. El portador de la palabra pone vida renaciente y júbilo creativo en el pueblo que espera. En vista de «aquel día» de la plena realización, el presente cobra ya dirección, sentido y fuerza.
Lectura del Profeta Sofonías 3,14-18a.
Regocíjate,
hija de Sión,
grita de júbilo, Israel,
alégrate y gózate de todo corazón, Jerusalén.
El
Señor ha cancelado tu condena,
ha expulsado a tus enemigos.
El
Señor será el rey de Israel,
en medio de ti, y ya no temerás.
Aquel
día dirán a Jerusalén: No temas, Sión,
no desfallezcan tus manos.
El
Señor tu Dios, en medio de ti,
es un guerrero que salva.
El
se goza y se complace en ti,
te ama y se alegra con júbilo
como en día de fiesta.
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