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SANTÍSIMO CRISTO DE LOS AFLIGIDOS PATRONO DE RIBARROJA
DEL TURIA |
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Fue el canónigo
Dr. Fita, propietario del «Mas de Barrachina» quien legó al pueblo de
Ribarroja la imagen de Cristo crucificado. Tras su muerte quedó
depositada en la Iglesia de San Sebastián. El día 12 de octubre de
1832 el pueblo bajó a Valencia con el fin de trasladar el Santo Cristo
desde esta iglesia hasta el Templo Parroquial. Y así lo hicieron, colocándola
en la capilla de la comunión bajo el título de «Cristo de la Piedad». En 1885 el
cólera acampó en los pueblos valencianos, mermando la población. Ante
esta tragedia el señor cura D. Francisco Feltrer celebró rogativas,
sacando en procesión la imagen del Cristo. Comenzó la procesión
encabezada por la cruz y dos monaguillos, uno de ellos el Dr. Cerveró,
detrás un puñado de niños y unos cuantos hombres, a los que seguía
la imagen en posición semiacostada, el señor cura y el alcalde, puesto
de capa negra y esclavina, todos cantando la letanía de los santos. El
Cristo se detenía a la puerta de las casas donde había un enfermo. A
partir de aquel día la peste comenzó a remitir. Decidiendo cambiarle
el nombre por el de «Santísimo Cristo de los Afligidos». En 1932 con
motivo del centenario de la imagen se compuso el Himno de Ribarroja. En 1936 la
imagen fue brutalmente destruida. Tras la Guerra Civil, en 1941 fue
repuesta y sufragada por los herederos de D. José García Tarazona,
quien le había prometido
al Cristo restituirla si salvaba
la vida. Así el imaginero Vicente Tena esculpió la imagen de 1’60
metros, recibiendo a cambio 5.000 pts. El 7 de octubre de 1941, por
segunda vez, los ribarrojenses bajaron a la ciudad por la imagen de su
Cristo, desde la Iglesia de San Sebastián, a hombros, fue llevado hasta
el pueblo por pandillas de jóvenes como «El biberón» o «La
Porcelana», mientras las campanas de los pueblos anunciaban el paso de
la imagen. A la entrada de Ribarroja le esperaban las autoridades y una
multitud enfervorizada que recuperaba a aquél que nunca dejó de estar
en sus corazones, el Santísimo Cristo de los Afligidos. Y el Cristo
que es agradecido quiso premiar al pueblo. Fue el 30 de octubre de 1946.
En el kilómetro 14 el tren comienza a descarrilar, los pasajeros
invocan al Santísimo Cristo y milagrosamente salvan todos la vida. En
1951 la imagen visitó el Barrio de La Colonia. Y en 1960 los clavarios
mayores D. Francisco Tarazona y Dña. Amelia Zaragozá regalaron una réplica
de la imagen, que se conserva en la sacristía y preside las procesiones
de Semana Santa. Y el Cristo
sigue ahí, quien quiera conocer el pueblo ha de conocer al Santísimo
Cristo, él representa la fe de unas gentes que año tras año se
emocionan al verlo pasar y que no dudan en acercarse a su capilla para
suplicarle, es él quien preside los hogares y quien acompaña la vida
de un pueblo profundamente creyente que se coge a la cruz en los
momentos de infortunio. Su imagen cautiva y enciende los corazones, ¡cuantas veces su rostro ha levantado el ánimo abatido!, ¡cuantas veces ha compartido las alegrías de las familias devotas!
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