Salmo del corazón generoso

Quiero compartir mi corazón, Señor Jesús, contigo,
quiero hacer de mi corazón pan tierno y fresco;
quiero, Señor del alba, que mi corazón se haga mesa,
mantel blanco de amistad para todos.

Mi corazón, Señor Jesús, se siente solo
cuando Tú no lo llenas desde dentro;
mi corazón se arruga, sufre y llora
cuando el Amor no enciende mi amor en el fuego;
mi corazón lo hiciste para Ti, Señor del alba,
y no es feliz si Tú no eres, al fin, su centro

No quiero un corazón de piedra, duro y podrido;
no quiero un corazón de piedra, que muera solo;
no quiero un corazón de piedra, que viva frío.
Quiero un corazón humano, hecho de carne,
para sufrir con quien sufre, reír con quien ríe,
amar al que no ama y compartir con todos.

Dame un corazón, Señor Jesús, manso y humilde,
donde haya espacio para el que llega
y pueda refrescar su cansancio.
Dame un corazón que sueñe mundos sin conquistar,
que viva la utopía del hombre nuevo.

Dame un corazón que sea feliz conmigo mismo,
que aprenda a quererse para querer sin ruegos;
dame un corazón que sepa perdonarse siempre,
para comprender y perdonar después;
dame un corazón orante como el tuyo,
que se abra al Padre, que es Padre nuestro.

Resonancia

 .
Canto: Letra de Santa Teresita del Niño Jesús.

Mi cielo está en la belleza de una flor, los ojos del Amado,
tener las manos abiertas para Dios.

Mi cielo eres tú, sólo tú, Jesús. Mi cielo es la plegaria,
abrir la puerta a Dios, estar con él, a solas él y yo,
mi cielo es ser hermanos, tener por Padre a Dios,
abrir de par en par el corazón.

Mi cielo es cada día su perdón, arrojarme en sus brazos,
agradecer sus dones y su amor
   

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