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PREGUNTA

Por casualidad encontré esta pagina, y me pareció muy interesante; la pregunta que tengo es si tienen información reciente sobre el arca de la alianza. He sabido que ya se encontró pero me gustaría saber mas.

Gracias

Lic. Felipe Rivas


Sabemos que la tradición del Miércoles de Ceniza, parte de la Sagrada Escritura (Jonás 3, Esther 4, etc), tambien la Cuaresma (Moisés, Elías, Israel y Jesús), pero quisiera saber cómo a partir de la Historia de la Iglesia, celebramos el Miércoles de Ceniza, sobre todo en base al Magisterio. 

Maria Aguasanta

RESPUESTA

Amigo Felipe:

Haces una pregunta curiosa sobre el ARCA DE LA ALIANZA, su desaparición y si es verdad que la han encontrado. Puede que a muchos le interese el tema. Yo diré brevemente lo que se sabe al respecto.

El ARCA DE LA ALIANZA, era como un cajón de madera, un arca bellamente elaborada, con cuatro anillas en sus esquinas por donde metían los varales para llevarla a hombros en la peregrinación del pueblo de Dios. Era como un TEMPLO MÓVIL, ya que el pueblo de Israel no tenía todavía un lugar fijo como sede y, por consiguiente, un templo estable en donde orar a Dios y leer las Escrituras. 

En el Arca estaban guardadas la TABLAS DE LA LEY, que el pueblo se había comprometido a observar en la ALIANZA QUE HABÍA HECHO CON DIOS, revelado en el Sinaí.

Cuando ya el pueblo de Israel se establece en Jerusalén y construye el Templo, el Arca pierde importancia. Es sustituida por el templo, a donde se va a orar, a escuchar a Dios, a ofrecerle los sacrificios. Jerusalén es el lugar de Dios. Desde que se construye el Templo ya no se habla del Arca en las Escrituras, y con toda seguridad desapareció junto con el templo con ocasión de la cautividad. Posteriormente se haría el nuevo Templo, pero Jeremías después del 587 antes de Cristo, invita al pueblo a no lamentar la desaparición del arca, pues la nueva Jerusalén, venida a ser el centro de las naciones, será también el trono de Yahveh (Jer 3,16-17) y en la nueva alianza la ley será inscrita en los corazones (31, 31-34). 

Ezequiel utiliza la imaginería del arca, sede móvil de Yahveh, para mostrar que la "gloria" abandona el templo contaminado para trasladarse a los deportados en la cautividad: en adelante estará Dios presente al resto de la comunidad santa (Ez 9-11). 

El judaísmo ha esperado, a lo que parece, una reaparición del arca al final de los tiempos (2Mac 2,4-8), lo cual tiene lugar en el Apocalipsis (Ap 11,19). El Nuevo Testamento muestra, en efecto, que el arca ha hallado su cumplimiento o realización en Cristo. Palabra de Dios que habita entre los hombres (Jn 1,14; Col 2,9), que opera para su salud (1Tes 2,13), se hace su guía (Jn 8,12) y viene a ser el verdadero propiciatorio (Rom 3,25).

Es decir, el arca físicamente se perdió, y sólo reaparece místicamente en Cristo, verdadera ARCA DE LA NUEVA ALIANZA. El arca material ni se ha encontrado, ni espero que se encuentre ya que pereció con la destrucción del primer templo de Jerusalén. Todas las historias sobre su aparición son eso, historias, leyendas, imaginaciones y aventuras, como aquella famosa película "En busca del arca perdida". Pasa lo mismo con el Arca de Noé. Todas la noticias que a veces aparecen sobre su hallazgo son puras fantasías. ¡Quien sabe si algún día aparece un fósil y con el carbono 14 se demuestra que se ha encontrado! El tiempo lo dirá.

Un saludo

 


Para María Aguasanta:

El miércoles de Ceniza es el principio de la Cuaresma; un día especialmente penitencial, en el que manifestamos nuestro deseo personal de conversión a Dios.

Al acercarnos a los templos a que nos impongan la ceniza, expresamos con humildad y sinceridad de corazón, que deseamos convertirnos y creer de verdad en el Evangelio.

El origen de la imposición de la ceniza pertenece a la estructura de la penitencia canónica. Empieza a ser obligatorio para toda la comunidad cristiana a partir del siglo X. La liturgia actual, conserva los elementos tradicionales: imposición de la ceniza y ayuno riguroso.

La bendición e imposición de la ceniza tiene lugar dentro de la Misa, después de la homilía; aunque en circunstancias especiales, se puede hacer dentro de una celebración de la Palabra. Las fórmulas de imposición de la ceniza se inspiran en la Escritura: Gn, 3, 19 y Mc 1, 15.

La ceniza procede de los ramos bendecidos el Domingo de la Pasión del Señor, del año anterior, siguiendo una costumbre que se remonta al siglo XII. La fórmula de bendición hace relación a la condición pecadora de quienes la recibirán.

El simbolismo de la ceniza es el siguiente:

a) Condición débil y caduca del hombre, que camina hacia la muerte;

b) Situación pecadora del hombre;

c) Oración y súplica ardiente para que el Señor acuda en su ayuda;

d) Resurrección, ya que el hombre está destinado a participar en el triunfo de Cristo.

Es el residuo de la combustión por el fuego de las cosas o de las personas. Este símbolo ya se emplea en la primera página de la Biblia cuando se nos cuenta que "Dios formó al hombre con polvo de la tierra" (Gen 2,7). Eso es lo que significa el nombre de "Adán". Y se le recuerda enseguida que ése es precisamente su fin: "hasta que vuelvas a la tierra, pues de ella fuiste hecho" (Gn 3,19).

Por extensión, pues, representa la conciencia de la nada, de la nulidad de la creatura con respecto al Creador, según las palabras de Abrahán: "Aunque soy polvo y ceniza, me atrevo a hablar a mi Señor" (Gn 18,27).

Esto nos lleva a todos a asumir una actitud de humildad ("humildad" viene de humus, "tierra"): "polvo y ceniza son los hombres" (Si 17,32), "todos caminan hacia una misma meta: todos han salido del polvo y todos vuelven al polvo" (Qo 3,20), "todos expiran y al polvo retornan" (Sal 104,29). Por lo tanto, la ceniza significa también el sufrimiento, el luto, el arrepentimiento. En Job (Jb 42,6) es explícitamente signo de dolor y de penitencia. De aquí se desprendió la costumbre, por largo tiempo conservada en los monasterios, de extender a los moribundos en el suelo recubierto con ceniza dispuesta en forma de cruz. La ceniza se mezcla a veces con los alimentos de los ascetas y la ceniza bendita se utiliza en ritos como la consagración de una iglesia, etc.

La costumbre actual de que todos los fieles reciban en su frente o en su cabeza el signo de la ceniza al comienzo de la Cuaresma no es muy antiguo.

En los primeros siglos se expresó con este gesto el camino cuaresmal de los "penitentes", o sea, del grupo de pecadores que querían recibir la reconciliación al final de la Cuaresma, el Jueves Santo, a las puertas de la Pascua. Vestidos con hábito penitencial y con la ceniza que ellos mismos se imponían en la cabeza, se presentaban ante la comunidad y expresaban así su conversión.

En el siglo XI, desaparecida ya la institución de los penitentes como grupo, se vio que el gesto de la ceniza era bueno para todos, y así, al comienzo de este período litúrgico, este rito se empezó a realizar para todos los cristianos, de modo que toda la comunidad se reconocía pecadora, dispuesta a emprender el camino de la conversión cuaresmal.

En la última reforma litúrgica se ha reorganizado el rito de la imposición de la ceniza de un modo más expresivo y pedagógico. Ya no se realiza al principio de la celebración o independientemente de ella, sino después de las lecturas bíblicas y de la homilía. Así la Palabra de Dios, que nos invita ese día a la conversión, es la que da contenido y sentido al gesto.

Además, se puede hacer la imposición de las cenizas fuera de la Eucaristía -en las comunidades que no tienen sacerdote-, pero siempre en el contexto de la escucha de la Palabra.

 

Juan García Inza

juangainza@hotmail.com