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Un
saludo de paz y bien. Aprovechando su disposición para con nosotros, le
hago dos preguntas:
1.
¿En qué consiste el privilegio de Pablo?
2.
¿En un mundo tan cambiante, desgraciadamente no para bien muchas veces,
que opina de Dios de diferente manera, ¿qué hará falta en nuestra
sociedad para que creamos, temamos y orientemos nuestra vida hacia el
verdadero Dios? ¿Por qué hay tantas sectas, religiones... será que
cada quién busca su interés y no el de Dios?
FRAY
MARIO DELGADO
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Estimado
amigo:
Preguntas
en tu mensaje sobre el llamado PRIVILEGIO PAULINO en relación con el
matrimonio. Con mucho gusto contesto esta cuestión que planteas. Es
una excepción de la indisolubilidad extrínseca del matrimonio
que se apoya en este privilegio que San Pablo ofrece en ICor. 7,12-15,
y que dice así: "A los demás le hablo yo, no el Señor: si
un cristiano está casado con una no cristiana y ella está de acuerdo
en vivir con él, que no se divorcie. Y si una mujer está casada con
un no cristiano y está de acuerdo en vivir con ella, que no se
divorcie del marido, porque el marido no cristiano queda consagrado a
Dios por su mujer, y la mujer no cristiana queda consagrada a Dios por
el marido cristiano... Ahora que si el no cristiano quiere separarse,
que se separe; en semejante caso el cristiano o la cristiana no están
vinculados, pues Dios nos ha llamado a una vida de paz".
Ya
en el siglo IV el escritor Ambrosiaster afirma que no se trata de una
simple separación, sino que se rompe el vínculo, y la parte católica
puede contraer matrimonio de nuevo. En el siglo VII el arzobispo de
origen griego Teodoro de Canterbury habla en el mismo sentido. A
finales del siglo XII, el Papa Inocencio III reconoce oficialmente que
el caso que plantea San Pablo es realmente una disolución del vínculo,
y se puede contraer nuevo matrimonio. Esta es una norma recogida en el
Código de Derecho Canónico actual, así como en el anterior. Pero sus
requisitos son los siguientes:
1.
Que el matrimonio se haya celebrado entre dos no bautizados.
2.
Que uno de los cónyuges se convierta y reciba válidamente el
bautismo.
3.
Que la parte infiel se separe, ya con alejamiento físico o moral,
siempre que la parte bautizada no le haya dado motivos para separarse
después del bautismo.
4.
Que se pregunte al cónyuge infiel si quiere convertirse o al menos
cohabitar pacíficamente sin ofensa a Dios, con el bautizado y aquél
rehúse ambas opciones.
Espero
que quede aclarada la pregunta que nos formulas.
En
cuanto a la cuestión que planteas sobre las dificultades que hoy se
encuentran muchos para conocer la Verdad, debido a la proliferación de
sectas, tienes toda la razón. Nuestro mundo es muy cambiante, y mucha
gente no tiene un idea clara de Dios, o se deja llevar por la última
opinión que le llega de algún indocumentado. ¿Qué hay que
hacer?
En
primer lugar tener nosotros una fe seria e inquebrantable, dando
testimonio de la misma con nuestra vida entregada y santa. En segundo
lugar EVANGELIZAR dando a conocer a Cristo sencilla y claramente. Hace
falta MUCHA FORMACIÓN. No se lee ni se estudia casi nada sobre la doctrina
cristiana, y medios los hay en abundancia, pero se prefiere dejarse
llevar fácilmente por la sociedad del consumo, del ocio, del "todo
vale" si a mí me va bien o me conviene. Se quita a Dios de en
medio para ponernos nosotros, y nos convertimos en dioses, legisladores,
jueces, y sabios. En el fondo el pecado de soberbia que siempre, y ahora
de manera particular, hace estragos en el ser humano.
En
definitiva, tenemos que rezar más, ser mejores, evangelizar, hacer de
lazarillos con tantos ciegos que hay en el mundo, buenos samaritanos
para aquellos que están al borde de los caminos destrozados por la
vida, tener paciencia, y seguir adelante. Yo pienso que algún día este
mundo descreído "caerá del burro" y volverá a los
orígenes. Dios no puede permitir que la humanidad se corrompa tan
insensatamente.
Juan
García Inza
juangainza@hotmail.com
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