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PREGUNTA

 

Desearía saber dónde habla Jesús de la sexualidad como algo grave cuando se falta a ella. Por ejemplo ¿por qué la masturbación es contraria al evangelio? 

Gracias Juan

Álvaro Rodríguez

 

RESPUESTA

Amigo:

Contesto con mucho gusto a tus preguntas formuladas a nuestra página MERCABÁ, sobre la moralidad sexual en el cristianismo. 

Dices que Jesucristo no dijo nada, por ejemplo, de la masturbación. Para entender la moralidad sexual hay que tener ideas bien claras sobre el plan de Dios sobre el hombre.

Nos dice el Génesis que Dios no veía bien que el hombre estuviese solo, y le dio la mujer como compañera, y le dijo: "Creced y multiplicaos".

En el cuerpo humano todos los órganos tienen una función concreta: el estómago para digerir los alimentos, la lengua para hablar, la manos para coger, etc., y el sexo para la reprodución y manifestación del amor.

Con el fin de que al hombre le sea más fácil y apetecible ciertas funciones vitales de su naturaleza encaminadas a fines concretos necesarios para el individuo y su especie, Dios ha puesto un placer en el ejercicio de las mismas. Así, por ejemplo, para facilitar la acción de tomar alimento ha puesto un gusto agradable en el comer, y para facilitar la acción de la procreación y educación de los hijos ha puesto un placer en las relaciones humanas, y un fuerte atractivo y placer en las relaciones sexuales.

De este atractivo y de este placer también están dotados los animales irracionales, precisamente con la misma finalidad: la procreación. Lo que ocurre en el ser humano es que, por ser racional y libre puede a veces convertir el medio, el incentivo, en fin y, por tanto, darle un sentido distinto a sus actos según su propio interés egoísta, alejándose del plan querido por Dios. Puede convertir el placer en diversión, alejado de sus fines concretos. A esto se le llama desorden moral, o pecado. Si yo utilizo la lengua, no para hablar, dialogar y decir la verdad, sino para insultar y decir palabrotas, la estoy convirtiendo en un instrumento al servicio de unos fines muy distintos a los que Dios pretendió cuando nos dio la facultad de hablar. Si yo busco como fin el placer de la comida, más que la comida misma, estoy desordenando la acción de la alimentación, y estaré faltando de gula. Y así podríamos multiplicar los ejemplos.

En concreto, la masturbación es la búsqueda egoísta del placer sexual al margen de los fines que éste tiene. Es convertir el medio en fin y, por tanto, es un desorden claro. Jesucristo en el Evangelio no habla en concreto de la masturbación, como tampoco habla de otras muchas cosas, pero dice: YO NO HE VENIDO A QUITAR LA LEY, SINO A QUE SE CUMPLA HASTA LA ULTIMA TILDE. Y en la moral sexual es tan estricto que llega a declarar pecado, no sólo los actos impuros, sino hasta los malos pensamientos y las malas miradas (Mt 5,28; 15,19 p). Es decir, que intenta decir que el pecado radica en el corazón del hombre, de donde salen los odios, los malos deseos, la fornicación, etc. Y eso malo que sale del corazón sí que mancha al hombre.

Otra cosa en este caso concreto de la masturbación pueden ser los atenuantes que ya contempla la moral, y que son todas aquellas circunstancias que de tal modo influyen en el individuo sin él pretenderlo que le privan, o dificultan, de un modo serio su libertad para decidir, su voluntad para querer el bien o el mal. Y otra cosa también es el perdón que siempre se ofrece al que arrepentido confiesa su pecado. Jesucristo perdona a la mujer adúltera, pero le dice: ANDA Y EN ADELANTE NO PEQUES MAS ((Jn 8,11).

En la Sagrada Escritura la sexualidad está rodeada de una dimensión de santidad que transforma la corporeidad del hombre y la hace constantemente presente a un mundo divino que la rodea por todas partes. No olvidemos que somos IMAGEN Y SEMEJANZA DE DIOS, y TEMPLOS DEL ESPÍRITU SANTO. Hay que procurar no profanar ni la imagen ni el templo que la acoge. Nuestra vocación es la Gloria de Dios. Y hay que pedir ayuda al Señor para vivir limpiamente. Por eso decimos en al Padrenuestro: NOS NOS DEJES CAER EN LA TENTACIÓN, Y LÍBRANOS DEL MAL.

Un saludo desde este rincón de la Red.

Juan García Inza

E-mail: juangainza@hotmail.com