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PREGUNTA

Hola Juan:

Me gustaría saber cual es la postura de la Iglesia respecto a los curanderos. 

También estoy interesado en conocer qué piensa la Iglesia de la incineración  de los cadáveres. Gracias.

Enhorabuena por vuestra página, es muy interesante. 

Pepe y familia

RESPUESTA

 

Amigo comunicante, como respuesta a la pregunta formulada, tengo que decirte los siguiente: La enfermedad es consecuencia del desorden que introdujo en la naturaleza humana el pecado original, y con él tantos pecados que de un modo directo perjudican nuestra salud física, y también la espiritual. 

El Señor nos invita a seguirle con la cruz de cada día, pero El sanó a muchos enfermos de enfermedades que les hacían sufrir, algunas más graves que otras. Incluso el Señor, como sabemos, resucitó muertos que habían perdido la vida a consecuencia de alguna enfermedad: Lázaro, el hijo de la Viuda, la hija de Jairo, etc. El Señor resucitado envía a sus discípulos a predicar por todas partes, y también les da poder sobre las enfermedades: "En mi nombre...impondrán las manos sobre los enfermos y se pondrán bien" (Mc. 16,17-18) y lo confirma con los signos que la Iglesia realiza invocando su nombre (cf Hch 9, 34; 14, 3), Estos signos manifiestan de una manera especial que Jesús es realmente "Dios que salva" (cf. Mt 1,21; Hch 4,12). 

El Espíritu Santo da a algunos un carisma especial de curación (cf 1 Co 12, 9.28.30), para manifestar la fuerza de la gracia del Resucitado. Pero no siempre las oraciones, incluso las más fervorosas, consiguen la curación de los enfermos por los que pedimos. 

La Iglesia ha recibido la tarea del Señor de cuidar a los enfermos, acompañarles, servirles, y en algunos casos incluso curarles. El Señor es el verdadero Médico del alma y del cuerpo. Este poder divino lo manifiesta muchas veces por la intercesión de la Virgen y los santos. Es lo que llamamos milagros, o favores. 

Pero una cosa es la gracia de Dios y los carismas, que siempre tienen una finalidad religiosa (evangelización, ayuda espiritual, Gloria de Dios...), y otra cosa el curanderismo tal y como lo entendemos y observamos en algunos lugares. 

Hay mucho de cuento y de psicológico en las prácticas de los curanderos populares. Los hay de muy buena fe, incluso algunos pueden tener un don especial, sea sobrenatural o simplemente humano (en el ser humano hay facultades parasicológicas que todavía no conocemos bien). Hay personas que, cansadas de médicos y medicinas, acuden a los curanderos, y dicen algunas que se curan. Es posible, pero habría que ver cada caso, y cual era realmente su enfermedad. 

Cuando se dice que Dios ha hecho un milagro por intercesión de un santo, la Iglesia los estudia mucho, y son pocos los casos que se declaran realmente milagrosos. Por eso lo que realizan los curanderos habría que estudiarlo muy bien. Puede ser que Dios premie algunas veces la buena fe de todos los que intervienen. 

Los apóstoles querían prohibir que algunos que no iban con Jesús hicieran prodigios. Pero Jesús les dijo que no se lo prohibieran, que el que no está contra El, está a favor de El. Pero hay que llevar mucho cuidado en este terreno. La Iglesia acaba de publicar un documento muy importantes sobre todo el tema de LAS ORACIONES PARA OBTENER DE DIOS LA CURACIÓN. En él se habla de la prudencia que hay que tener en este terreno tan resbaladizo. Cuando estas oraciones se hacen de un modo oficial o litúrgico, han de contar con la correspondiente autorización, evitando cualquier apariencia de curanderismo, y no suscitando falsas expectativas en los fieles, que pueden ser más perjudiciales que beneficiosas cuando no se cumple lo que con buena fe esperaban. 

La Iglesia dispone de un Sacramento especial, como es la Unción de los enfermos que administra el sacerdote, cuya finalidad es pedir por el bien espiritual y físico del enfermo. Y hay que tratar de darle a este Sacramento la importancia que tiene, ya que no siempre se ha acudido a él por considerarlo como un SACRAMENTO PARA LOS QUE SE VAN A MORIR, y no para ayudar al enfermo en su especial situación.

En cuanto a la INCINERACIÓN, tengo que decir que está permitida por la Iglesia, pero con el deber de depositar los restos mortales, en ese caso las cenizas, en un lugar sagrado, como es el cementerio o una Iglesia u oratorio, ya que el cuerpo al que pertenecen fue un día, por el Bautismo, templo vivo de Espíritu Santo, consagrado por Dios. Son las reliquias de un cristiano, de un hijo de Dios, y merecen nuestro respeto y nuestra veneración más espiritual.

Gracias por acudir a esta página de MERCABÁ y confiar en nosotros. Un atento saludo

Juan García Inza

E-mail: juangainza@hotmail.com