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El
origen de la vida en definitiva está en Dios, que es el SER por
excelencia. "YO SOY EL QUE SOY", le dice a Moisés. Es decir:
la EXISTENCIA misma, y el fundamento de toda existencia es el SER
NECESARIO, cuya EXISTENCIA está en ÉL, y de cuya EXISTENCIA todos
dependemos.
Otra
cuestión es ¿cómo nos creó Dios? Sobre todo al hombre. La Iglesia,
fiel a la Revelación, está en contra del llamado evolucionismo
total, o radical, que defiende que todo ser viviente es producto de
una evolución ciega o fatal. Pero no está en contra del llamado evolucionismo
parcial.
Es
decir: no es contrario a la creación de Dios el pensar que no
fue necesaria una intervención especial de Dios para cada especie y cada
variedad de la misma especie. Dios creó la vida, y es admisible la
teoría de que esa vitalidad que infundió en el ser creado, fuera
evolucionando con el paso del tiempo, dando origen a otras especies, y a
características concretas dentro de cada especie, como sigue ocurriendo
en la actualidad debido al clima, tipo de alimentación, cruces, etc. Dios
está detrás de cada proceso.
Lo
que no es admisible es que esa evolución natural
diera como fruto en el tiempo la espiritualidad, la racionalidad,
la inteligencia, lo que es el ser humano. De la materia no puede brotar el
espíritu.
La
espiritualidad no es la simple facultad de pensar, es mucho más. Y esa
racionalidad humana es fruto del alma espiritual, principio de vida en el
ser humano. Y esa alma espiritual es creación
directa de Dios en un cuerpo material, que pudo ser de barro, o
pudo ser un primate, ya creado anteriormente por Dios, y utilizado como
base para crear el ser humano. Los "monos" actuales no llegan a
ser humanos por mucho que se les adiestre.
El
ser humano, como tal, sigue evolucionando con el paso del tiempo: somos
más perfectos, tenemos más conocimientos, vivimos mejor, etc. Gracias a
la inteligencia, fruto del espíritu, que nos permite pensar, amar,
decidir, y tener tantos valores humanos y espirituales que no pueden tener
los demás animales.
Atentamente
Juan
García Inza
ginza@ozu.es |