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Estimado amigo, lo que debes hacer es mucha oración. Acércate más a la Eucaristía, y al sacramento de la Penitencia. La devoción a la Virgen te ayudará mucho a superar las dificultades. Lee y medita la Palabra de Dios, y ejercítate en la mortificación para dominar tu cuerpo. A Dios hay que ofrecerle una vida limpia y fresca, como una flor que se lleva a los pies del Sagrario. Procura tener un sacerdote amigo cerca que te anime y te aconseje. Desde aquí rezaremos por ti, y nunca te des por vencido. El trabajo que realizáis es muy duro, y hace falta mucha gracia de Dios. ¡Animo, que merece la pena! Un saludo Juan García Inza |