En la página de Internet del Movimiento "Creciendo en Gracia" se encuentra disponible un video en el que un "obispo católico" da su testimonio, llegando al final a quitarse sus vestiduras episcopales, las cuales arroja al suelo como parte de una mentira que ya no quiere. Para ellos, los de este movimiento, es como un gran trofeo exhibir algo así. Pero ¿cuál es la verdad? Utilizo los mismos datos que el supuesto obispo da en su testimonio.
Se trata de Rafael Pardo, un hombre relativamente joven, uno que no parece estar más allá de los 40-45 años de edad. Ya esto llama la atención. En segundo lugar, usa un título extraño: "Obispo General de Misiones," un título que la Iglesia Católica en Colombia NO tiene. Luego vienen otras incoherencias: asegura haber sido ordenado sacerdote en 1992 y haber sido escogido para ser Obispo TITULAR para Colombia en marzo de 1993: ¡un año después de ser ordenado sacerdote! Sobra decir: ningún "Rafal Pardo" ha sido obispo "titular" para COLOMBIA en esa fecha.
Todo el engaño radica en la frase que el hombre dice a los 15 segundos de empezar su video: "Soy un VIEJO CATÓLICO..." Poca gente sabe que los "viejos católicos" son un grupo cismático que se separó de la Iglesia Católica después del Concilio Vaticano I (siglo XIX) preciamente rechazando ese Concilio. Por supuesto, ellos siguen usando el adjetivo de "católicos" y hay muy pocos de ellos en Colombia, de modo que es muy fácil crear la confusión. Como supuestamente ellos sí son los verdaderos católicos, siguen teniendo sacerdotes y OBISPOS. Este Rafael Pardo fue uno de esos "obispos." no salió de la Iglesia Católica en comunión con el Papa para pasarse a esa secta sino que pertenecía a un grupo cismático, los "Viejos Católicos" y se fue ahora a esa secta, pero con su "conversión" hace mucho daño porque si uno no sabe lo de estos cismáticos del siglo XIX cree que "hasta los obispos están siguiendo al Apóstol Miranda."
Fr. Nelson M.
Pd. Ha sucedido, sí, que obispos católicos traicionen la fe, aunque no sea el caso en el falso testimonio ofrecido. Ello nos mueve a velar con oración por nuestros legítimos pastores.