CRÓNICAS DE MEDJUGORJE
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DESDE EL HOSPITAL
NAVAL |
Casi nada: soy un modesto religioso pasionista que lleva 47 años en el Perú
desde que los superiores me mandaron desde Bilbao. Y en esta oportunidad, de las
supuestas merecidas vacaciones en España me tocó experimentar unas vivencias
especiales que hacia tiempo me venían sonando: El fenómeno Medugorje (pronuncian
medugorie). Por supuesto que todo el entorno de la propaganda era siempre
espiritual, sin dar lugar a otras elucubraciones que suelen estar reservadas
para personas de predilección. No, no era por ahí mis afanes si no. los del
cambio de corazón. Y algo había que hacer para acercarse más a Dios.
Por supuesto que jugó un papel importante la magia de Internet. Es decir, suelo
curiosear con frecuencia los informativos religiosos y llegué a tropezar con
http://www.mercaba.org en la que colabora
el padre Juan García Inza. Anunciaba una peregrinación juvenil internacional con
motivo de los 25 años de las apariciones de la Virgen a 6 adolescentes croatas.
Durante todo este tiempo las Radio Marías de casi todas las capitales del mundo
anunciaban los mensajes marianos tras recitar el santo rosario.
Anunciaban que el evento de este año se celebraría del 1 al 8 de agosto, fechas
en que coincidían con mis vacaciones en España, La segunda magia fue la Sra.
Beatriz y su grupo organizador quienes hicieron posible mi viaje a Medugorje.
Nos dieron el programa de cada día: había que llevar, sombrilla, un pequeño
transistor de frecuencia modulada con sus audífonos y alba y estola para los
sacerdotes. Todo se hacía imprescindible en especial el pequeño transistor que
servia para enterarse- por medio de la traductora contratada- del programa que
se difundía por los parlantes en lengua croata. Al llegar a Medugorje nos
juntamos como 400 sacerdotes para atender a los 30,000 peregrinos de 40
naciones, cada grupo con su bandera. De España, llenamos los 160 pasajeros del
avión, incluido 11 sacerdotes.
El caso es que al llegar a Madrid llamé por teléfono a la administradora la
señora Beatriz, y me citó a las 11 de la noche en el aeropuerto de Barajas, en
el sector T y mostrador 125 pues el avión salía a las 3 de la madrugada.
Llegamos a Split, aeropuerto de Bosnia a la hora prevista tras los trámites de
aduanas nos esperaban los buses que nos llevaría hasta los hoteles de Medugorje.
Los eventos del santuario se celebraban en un gran estrado cubierto de la
intemperie, que cubría altar y concelebrantes, el resto del público quedaba bajo
la protección de sus propias sombrillas, bajo un sol canicular. Las mañanas
correspondía a los testimonios de los jóvenes que narraban su conversión y
experiencias espirituales. Mientras tanto los sacerdotes nos distribuimos por
toda la campa, provistos de la bandera indicadora de la nación respectiva para
reconciliarse el penitente.
Otros grupos preferían visitar la capilla del Santísimo expuesto de forma
permanente que dicho sea de paso siempre permanecía llena, en fervoroso
silencio, no permitían cantos ni rezos comunitarios. Sorprendía que con
frecuencia los jóvenes adoraban al Santísimo rostro en tierra. Así llegué a
comprender mejor aquel ambiente de piedad, tan especial. Latía un fervor que
movía a oración permanente descubriéndose en él, un amor desconocido hacia el
prójimo.
Todo este organigrama lo atiende y sigue atendiendo los padres franciscanos que
también regentan todas las parroquias próximas y que al mismo tiempo supieron
orientar a los jóvenes videntes el verdadero mensaje divino de aquellas
manifestaciones que narraban.
Es verdad que aquí hubo algún desacuerdo a cuenta del obispo de Mostar con los
franciscanos. El obispo empeñado en negar la sobrenaturalidad de las presuntas
apariciones, al tiempo que sustituiría a los franciscanos por el clero
diocesano. Ello supuso cierta tensión con el pueblo. .Zanjó por fin el asunto la
misma Santa Sede que por entonces lo encomendó a la Conferencia Episcopal de
aquella zona eclesiástica. Actualmente llegan los peregrinos sin problemas .Tan
solo les mueve estos dos lemas: LA ORACION Y EL AMOR.
En tanto sigue en estudio el caso Medugorje.
Detallitos a considerar: la industria montada en torno a Medugorje es enorme. Es
decir que si no lo hubiera habría que procurarla. Esto ocurre en todos los
santuarios marianos o no. La gente quiere llevarse algún souvenir a como de
lugar (recuerdo que cuando visité in illo tempore la modesta vivienda de santa
Bernardita Souvirus en Lourdes, la tuvieron que proteger forrándola
interiormente con una malla metálica para protegerla de los desmanes de ciertos
peregrinos empeñados en llevarse algo, como una astillita de la baranda de la
escalera, acarreando con ello el malestar de unos y otros). Apareció el agua
milagrosa de la gruta de Massabielle y surgieron los envases de plástico tan
apropiados para llevarse el agua y con ello se acabó el problema ¿Que hacen
negocio a cuenta de las apariciones? No será precisamente la iglesia sino que
hay que entender que es un mal necesario. Mal que redunda en beneficio y
desarrollo de los pueblos con sus pequeñas industrias y mejoría de los mismos
edificios.
Retornando un tanto la programación de los peregrinos nos resultaba fervorosa la
santa misa amenizada por un grupo de cuatro violinistas, cuatro flautistas, una
chelista y un pianista acompañando al solista que cantaba en croata. No se
trataba de volumen sino de melodía que ayudaba el fervor de la oración. Por
supuesto no se entendía la lengua croata pero daba igual porque ayudaba mucho a
la oración.
Esta vendría ser la reseña del evento. Los franciscanos lo saben hacer muy bien
y para la santa misa comunitaria de los 400 sacerdotes de 40 naciones (y algún
que otro obispo) tampoco había problema, pues la plegaria era en latín y el
resto de la misa incluyendo las homilías se solucionaban con la ayuda de los
audífonos del transistor de frecuencia modulada y que permanecía en el bolsillo.
Por lo demás mis felicitaciones a los padres franciscanos que trabajan como
cosacos y siempre fieles a la iglesia aunque no tengan aún la aprobación oficial
de las supuestas apariciones de la Virgen en Medugorje .De todas maneras allí se
va a orar y a cambiar de corazón, para acercarse más a Dios.
Y por si no lo sabíamos, cuando en las naciones desarrolladas perdieron el
concepto de pecado (ya no se confiesan en el sacramento de la reconciliación)
allí recuperan la paz del alma acercándose al confesor. Y si hay duda que nos
pregunten a quienes estuvimos confesando tantas horas, pasando calor y sed. Pero
que lo dimos por bien empleado. Y si Dios me da salud repito el “menú” en las
próximas vacaciones.
NOTA.- Muchas gracias padre, recuerdo lo bien que lo pasamos, lo mucho que
rezamos y administramos el perdón de Dios. El viaje de regreso a Madrid juntos
en el avión fue muy agradable. Nos veremos, si Dios quiere, el próximo año. Un
abrazo.
Juan García Inza
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