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El violín de Medjugorje
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La primera vez que fui a Medjugorje me entusiasmó ese violín de la foto, tocado con maestría por esas manos prodigiosas de Melinda. Suena a música celestial. Las notas arrancadas a esas cuerdas tan delicadamente quedaron en mis oídos, en mi memoria, asociadas íntimamente a esta tierra de María. Todas las veces que he ido a Medjugorje he buscado ansiosamente los momentos en que podía escuchar las melodías de este violín. Y la he encontrado siempre que se ha celebrado un acto en el templete de la gran explanada, sobre todo en la Santa Misa y en la Adoración al Santísimo. Un día escribí un comentario bajo el titulo “Un violín suena en el valle”. En él contaba mis impresiones de este lugar de Bosnia, donde la Virgen María hace más de 25 años que acude con frecuencia en busca de sus hijos queridos. Cuando el reloj marca la 6,40 de la tarde, hora de las apariciones, el violín de Melinda como si lo tocaran los Angeles. Y todos guardan un religioso silencio, y una expectativa. María se hace cercana, y nos deja su mensaje de paz. He adquirido las grabaciones publicadas por la violinista, y cada tarde en mi Parroquia suena el violín de Medjugorje. Y mi alma vuela a aquel lugar santo y piensa en la Virgen María. Una fuerte sensación de paz inunda mi alma, pensando en la Madre de Dios, y en los felices momentos vividos cerca de Ella. Tuve la oportunidad de felicitar personalmente a Melinda, pero ahora lo hago de nuevo desde esta página. Que siga sonando este violín por muchos años para María Reina de la Paz.
Juan García Inza |