|
Algo nos pide nuestra
Madre
Cuando llegas a la cima del Podbrdo, el montículo de las apariciones, tras
escalar por las puntiagudas piedras que “alfombran” el suelo, te encuentras con
esta bella imagen de nuestra Señora. Totalmente blanca. Esa imagen de
la Reina de
la Paz fue
colocada allí y bendecida el 8 de septiembre de 2001. Los peregrinos y devotos
suben el monte a cualquier hora del día, pero para mí la mejor hora
siempre ha sido con la salida del sol que, cuando asoma por la cima de la
montaña, le da a la imagen una belleza especial. Igualmente al atardecer, que el
sol la ilumina por su lado izquierdo. Las puestas del sol en Medjugorje son
siempre espectaculares.
En torno a la imagen de la
Madre siempre te encuentras personas profundamente recogidas en
oración. Se vive la paz junto a Ella. El Rosario brota espontáneo de los
labios de todos. Y si te quedas mirando a
la Virgen observas que tiene su mano
izquierda extendida en actitud de pedir. La derecha está sobre su pecho, que
guarda su corazón de Madre. Parece decirte: Yo te amo con todo mi corazón, ¿Qué me das tu a
cambio? Y uno se lo quiere dar todo: el cuerpo, el alma, la sonrisa,
el llanto, el amor, la petición, el agradecimiento…la vida entera. Pero lo que
más te sale de dentro es la necesidad de estar callado, escuchar y dejar que tu
corazón vuele hacia ella. Ha valido la pena la fatiga de trepar por los riscos
del camino para estar un rato junto a María. No te bajarías de allí, pero cuando
tienes que hacerlo, siempre te traes contigo la gran alegría de haber vivido un
rato de cielo, y el corazón lleno de paz.
Juan García Inza
juangainz@ono.com
|