La religión, la mejor medicina contra la infidelidad, las drogas y la depresión
La Razón
Si las religiones
no existieran, la sociedad en la que vivimos tendría un rostro mucho menos
amable del que presenta hoy. Se incrementaría el número de divorcios, los casos
de violencia doméstica se multiplicarían, así también las infidelidades, el
consumo de alcohol y de drogas, las depresiones, los suicidios y las
enfermedades mentales. Y es que, a pesar de que algunos sectores de la sociedad
preferirían que la religión desapareciera del ámbito público -e incluso del
privado-, numerosos son los estudios que demuestran las bondades de la fe. Un
informe reciente, realizado por el investigador de ciencias sociales de la
Fundación Heritage, Patrick F. Fagan, recopila muchos de estos estudios que
demuestran los beneficios de la religión.
En primer lugar,
la fe está asociada con un mayor grado de estabilidad dentro del matrimonio. De
hecho, aquellas parejas que acuden frecuentemente a los servicios religiosos se
divorcian 2,5 veces menos que aquellos matrimonios que no acuden a la iglesia.
Además, algunos estudios revelan que los creyentes que llevan más de 30 años
casados aseguran que su fe ha sido fundamental a la hora de superar los momentos
de crisis y una guía moral imprescindible para tomar decisiones importantes en
sus vidas. Pero no sólo eso: las parejas que tienen la fe como un pilar en sus
vidas sienten mayor satisfacción en sus relaciones conyugales que aquellos que
no dan importancia a la fe.
Fe y violencia,
incompatibles
El informe
destaca además que las personas de fe son generalmente menos violentas que el
resto. Por ejemplo, el maltrato a la mujer se produce en un 50 por ciento menos
en aquellos hombres que asisten a servicios religiosos al menos una vez a la
semana que aquellos que van sólo una vez al año o incluso menos. Lo mismo ocurre
en otras esferas del crimen. La Fundación Heritage señala que las personas
religiosas son menos propensas a llevar o usar pistolas, a pelearse o a exhibir
un comportamiento violento. Es más, los estados que tienen un mayor índice de
población creyente suelen tener menos homicidios y suicidios.
Otro de los
beneficios de la religión es la felicidad y la sensación de bienestar general
que reporta a aquellas personas que viven su fe con intensidad. Muchos estudios
demuestran que un incremento en la práctica religiosa va estrechamente unida a
tener una mayor esperanza y sentido positivo de la vida. La mayoría de los
estudios inciden además en que la práctica religiosa mejora la autoestima, ayuda
a que disminuya el estrés y los estados de depresión, e incluso prolonga la
vida. No sería descabellado, por tanto, que en el futuro, médicos y psicólogos
recomienden ir a la iglesia para mejorar el estado de salud de sus pacientes.
La fe también es beneficiosa a la hora de reducir el consumo de alcohol, de
drogas e, incluso, de tabaco. En fin, larga es la lista de beneficios que la
religión reporta a nuestra sociedad. Por lo que una educación en valores
religiosos es la mejor medicina para una feliz y pacífica convivencia entre las
personas.