Mercaba, diócesis de Cartagena-Murcia LA VIDA EN EL ESPIRITU

 

LA VIDA EN EL ESPÍRITU

1. Requisitos para vivir la vida en el espíritu
2. ¿Por qué no somos llenos del Espíritu?
3. ¿Cómo vivir la vida en el Espíritu?

                                                             INTRODUCCION

“El da la fuerza al que está cansado y robustece al que está débil. Mientras los jóvenes se cansan y se fatigan y hasta pueden llegar a caerse, los que en El confían recuperan las fuerzas y les crecen las alas como de águilas. Correrán sin fatigarse y andarán sin cansarse” (Is 40,29-31)

Cada cierto tiempo, cuando el águila se está poniendo vieja, sacude su pico contra la roca, le da fuertemente hasta que el pico se empieza a desprender, se lo arranca, renuncia a ese pico viejo, y el águila sabe que durante 15 días no podrá comer. Después de arrancado ese pico aparece uno nuevo como la cutícula de una uña. Una vez que desprendió el viejo, aparece el nuevo. La propia fisiología del águila hace que un pico nuevo y filudo comience a salir.

Después viene el tratamiento con las plumas de las alas. Se las empieza a arrancar una a una y luego sigue con las de la cola. Después que se desprendió de las plumas viejas empiezan a salir nuevas plumas. Luego el águila se empieza a arrancar, con el nuevo pico, ya fuerte y filudo, las garras de las patas, una a una donde luego aparecerán las nuevas garras.

Todo este proceso dura un mes al término del cual el águila se lanza a volar completamente rejuvenecida. Después de esa operación, que el águila se hace, puede vivir otros 20 años más pero este proceso lo puede hacer una sola vez en su vida.

Para que el águila pueda vivir tiene que violentarse a sí misma, arrancándose las cosas viejas, para poder nacer y vivir en una nueva vida. Aplicando esto a nuestra vida espiritual, el apóstol Pablo nos dice en Efesios 4,22 que “desháganse ustedes del hombre viejo, de la vieja naturaleza que está corrompida, engañada por sus malos deseos”.

Necesitamos despojarnos del hombre viejo, para poder vivir la vida en el espíritu.

                               REQUISITOS PARA VIVIR LA VIDA EN EL ESPIRITU

1.- El encuentro Personal con Jesús.

El cristiano no puede nacer cristiano, tiene que hacerse cristiano. El hacerse cristiano es una decisión personal e individual de cada uno de nosotros. El kerigma es el anuncio básico, que presenta a Jesús a partir de una experiencia personal. Un encuentro personal con Jesús me cambia la vida, no me puede dejar igual. Un encuentro con Jesús me lleva a no ser jamás el mismo. Cuando Jesús llega a la vida de una persona, la parte en dos, su vida nunca será la misma.

Soy sacerdote porque un día llegué a un grupo de oración y ahí tuve mi encuentro personal con Jesús. (En Chile, varios sacerdotes han recibido su vocación, en un  grupo de oración, en este encuentro personal con Jesús.)

Si no hay un encuentro con Jesús, no podrá haber una nueva vida en el espíritu

2.- Un Nuevo Nacimiento

Hay que nacer de nuevo. El águila tuvo que nacer de nuevo, romper su pico, quitarse las garras y las plumas para poder vivir otros 20 años rejuvenecida.

Jesús le dice a Nicodemo: “Si no naces del agua y del espíritu no entrarás en el reino de los Cielos”. Cuando uno nace de nuevo, nace a la nueva vida. Se deshace del hombre viejo que está corrompido y nace de nuevo.

3.- Efusión en el Espíritu Santo

De nada sirve que se nos hable de la Vida en el Espíritu si no  se conoce a Jesús, si no se ha convertido totalmente a Jesús.

La conversión, entendiendo por ella el encuentro personal con Jesús, es una experiencia puntual y yo pregunto, ¿estamos llevando a las personas en nuestros grupos de oración al encuentro personal con Jesús?

                               ¿POR QUE NO SOMOS LLENOS DEL ESPIRITU SANTO?

Jesús dice que El ha venido para que tengan vida y la tengan en abundancia. (Jn 10,10)

Si en los capitulo de 11 y 12 de la primera carta a los Corintios nos habla de los dones del Espíritu Santo que Dios nos ha dado. Si tenemos una nueva vida, si tenemos el Espíritu Santo, si tenemos la Iglesia, los sacramentos, la Palabra de Dios y tenemos la gracia de la Renovación Carismática y, si todavía la vida sigue siendo una vida de derrota, una vida triste, de fracasos, una vida aburrida, una vida de frustración, una vida de depresión, es porque no conoces a Jesús. Porque el que conoce a Jesús nace de nuevo, el Señor lo renueva completamente.

Si no tienes una vida en abundancia, si sigues esclavo del pecado es porque no has experimentado al gran liberador, al único que le puede dar sentido a la vida y a la propia existencia. Entonces, ¿por que no somos llenos del Espíritu Santo?

1. Porque somos esclavos del pecado

Juan 8,34 «El que hace pecado, esclavo del pecado es», Juan 8,3 2. «Conoceréis la verdad y la verdad os hará libres. «Juan 8,36». Si el Hijo os libertare seréis verdaderamente libres».

Jesús nos hace libres. Jesús nos da la libertad, el que se encuentra con Jesús queda completamente libre. Los únicos verdaderamente libres son los que conocen a Jesús. “Conoceréis la verdad y la verdad os hará libres” (Jn 8,32). “El que hace pecado, esclavo del pecado es” (Jn 8,34). “Si el Hijo os libertare seréis verdaderamente libres” (Jn 8,36).

Es cosa de ver cómo la gente hoy es esclava del dinero, del placer, del poder, de qué dirán, de sus temores, etc. El único verdaderamente libre es el que conoce a Jesús. Y muchas veces, aún conociendo a Jesús, perdemos empuje, fuerza, testimonio. ¿Por qué? Porque nos volvemos a encadenar al pecado. Necesitamos estar siempre unidos a Jesús. “Cristo nos dio la liberad para que seamos libres. Por lo tanto, manténganse firmes en esa libertad y no se sometan otra vez al yugo de la esclavitud” (Gál 5,1).

La Vida en el Espíritu me la imagino como el volantín. Cuando estamos en tierra es porque estamos en el mundo, bien aterrizados, pero de repente alguien nos empuja, nos lleva el viento y empezamos a volar.  Pero algo le falta a ese volantín para ser libre. ¿Qué le falta? Le falta una tijera que corte el hilo, para que así vuele libremente.

Muchos carismáticos están volando, pero amarrados a la envidia, el temor, el rencor, los vicios, etc. Preguntémonos cada uno ¿cómo se llama ese cordel que te impide ser libre? Cada uno puede ponerle nombre o nombres porque muchas veces son más de uno los cordeles que nos tienen amarrados. Tenemos que ser radicales con el pecado, debemos llamarlo por su nombre, confesarlo como corresponde, no lo disfracemos. Si no eres libre es porque no quieres vivir en la libertad de los hijos de Dios.

2. Porque llevamos una vida doble

Somos diferentes en la iglesia, en el grupo de oración a lo que somos en la casa. Si llevas una doble vida no busques refugiarte en Dios, a El no lo puedes engañar. “Pero ay! de los corazones cobardes y las manos perezosas, ay! de los pecadores que llevan una vida doble, ay! de los corazones débiles que no tienen confianza, Dios no los protegerá” (Eclo 2,12).

Dios ama ese espíritu que ha puesto dentro de ti, por eso quiere que tú le seas fiel. El Señor te ama celosamente, Dios te anhela celosamente.

3. Porque amamos las cosas del mundo

“Oh gente infiel. No saben ustedes que ser amigos del mundo es ser enemigos de Dios. Por algo dice la escritura: Dios ama celosamente el espíritu que ha puesto dentro de nosotros” (Sant 4,4-5)

“No amen al mundo ni lo que hay en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él, porque nada de lo que el mundo ofrece viene del Padre sino del mundo mismo y esto es lo que el mundo ofrece: los malos deseos de la naturaleza humana, el deseo de poseer lo que agrada a los otros y el orgullo de las riquezas. En cambio, el que hace la voluntad del Padre, permanecen para siempre” (1 Jn 2,15-17).

Pero uno puede amar al mundo y hasta ser servidor del Señor, pero lo que está buscando no es hacer la voluntad de Dios, sino hacer su propia voluntad (“yo quiero ser el servidor guía, la coordinadora, etc.”). Solamente sus  propios intereses. Mt 16,26. «De nada le sirve a uno ganar el mundo si pierde su vida».

                                          COMO VIVIR LA VIDA EN EL ESPIRITU

1. Buscando la Santidad

Jesús nos invita a ser santos: “Sean santos como mi Padre y yo somos santos” (1 P 15-16). “Sed santos, porque yo, Yahveh, vuestro Dios, soy santo” (Lv 19,2)

¿Qué significa ser santos? Ser santos significa ser separado por y para Dios. Los santos son los que dejan pasar la luz de Jesús.

Una persona santa es alguien que se vacía de sí para llenarse de Jesús. Mientras más me vacíe de mi mismo, más seré llenado por Dios. “Les ruego que le ofrezcan su propia persona como hostias vivas, agradable a Dios” (Rom 12,1).

2. Viviendo en la Fe

Los católicos creemos en Dios, pero no le creemos a Dios. “Y no pudo hacer allí ningún milagro. Tan sólo sanó a unos pocos enfermos imponiéndoles las manos. Jesús se admiraba de cómo se negaban a creer” (Mc 6,5-6). Tu incredulidad le pone freno al poder de Dios. Si tú esperas, si tú confías, si crees, el Señor te da, el Señor te concede.

3. Siendo orantes

No es suficiente hablar de Jesús, hay que hablar con Jesús primero.
“Pero llega la hora y ya estamos en ella, en que los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad… Dios es espiritu y los que lo adoran deben adorarlo en espíritu y en verdad” (Jn 4,23-24). Que nuestra adoración sea auténtica porque sale del corazón.

Jesús, siendo Dios, pasó orando. Muchas noches en oración. En los momentos más importantes de su misión mesiánica, Jesús oraba.”…Alli se puso a orar” (Mc 1,35). Jesús se iba a un monte a orar.

Dime cuánto oras y te diré cuánto mides; tú puedes ser físicamente muy chico, pero ser un gigante en oración.

4. Ejercitando los Carismas.

Pablo insiste en que no hay ningún bautizado que no tenga al menos un carisma. 1 Cor capítulos 11 y 12. Los ministerios que el Señor da no son temporales, son permanentes, pero si los servidores se van tan rápidamente, de cierta manera estos carismas se pierden.

El grupo de oración está llamado a convertirse en comunidad, si está siempre como grupo de oración, es como una hemorragia, hay que pararla.

5. Viviendo la mayordomía: el servicio a la comunidad.

Una persona que ha nacido de nuevo, se compromete 100% a Dios en el servicio. Es obediencia a la volunta de Dios y obediencia a los superiores.
El mejor ejercicio de la libertad es poniendo tu libertad en las manos de tus superiores, porque el Señor así lo ha constituido. El mejor ejemplo de ello es Ananías que sólo aparece dos veces mencionado en la Biblia, pero qué importante fue para la conversión de Pablo. En esa obediencia al Señor, él benefició a toda la iglesia.

Mayordomía en:
- Servicio
- Obediencia
- Nuestro diezmo y ofrendas.

En el Antiguo Testamento Dios pedía el diezmo, pero en el Nuevo Testamento, Dios nos pide el 100%. Todo lo que le das al Señor, El te lo multiplica. ¿Por qué a veces estás tan pobre, nunca te alcanza la plata? Seguramente porque aún no has aprendido a conocer la leyes de Dios.
“Yo el Señor todopoderoso les digo: traigan sus diezmos al tesoro del templo y así habrá alimentos en mi casa. Pónganme a prueba en eso a ver si no les abro las ventanas del cielo, para vaciar sobre ustedes las más ricas bendiciones” (Mal 3,10). Dale a Dios lo que es de Dios y El te lo multiplicará.

                                                               CONCLUSION

- El Señor nos invita a ser testigos.
- A dar testimonio de su poder, hasta dar la vida si es necesario.
- A ser libres para ser guiados por el Espíritu Santo.

El Señor te está pidiendo hoy que te entregues radicalmente a El y que sea El quien gobierne tu vida, tus bienes, tu persona, tu familia. Que permanezcas unido a El para que, de esa manera, puedas vivir la vida en abundancia que El tiene para ti, para que puedas vivir  LA VIDA EN EL ESPIRITU

Autor: P. Charly Garcia
gentileza de Revista Pentecostés