Mercaba, diócesis de Cartagena-Murcia La necesaria reflexion sobre el matrimonio homosexual

La necesaria reflexión sobre el matrimonio homosexual

 

Rechazamos toda discriminación de ciudadanos por razón de su orientación sexual, sea ésta heterosexual u homosexual, pero esta afirmación de la dignidad de toda persona no puede confundirse con iniciativas que, como el “matrimonio homosexual”, son irrazonables, atentan contra la justicia y destruyen instituciones socialmente valiosas.

 

1. Como afirma el líder y ex-primer ministro socialista francés, Pierre Jospin, quien también se opone al “matrimonio homosexual”: “La humanidad no se divide entre homosexuales y heterosexuales, sino entre hombres y mujeres”. La institución socialmente valiosa e insustituible que une a ambos es el matrimonio. Su carácter único nace de la complementariedad, biológica, psíquica y emocional entre hombre y mujer, que tiene el potencial de generar descendencia y educarla. La singularidad social del matrimonio surge de su capacidad de tener y formar a la descendencia, y no de una determinada relación afectiva ni sexual, como lo constata la evidencia de que hay muchas otras relaciones dotadas de estos componentes que no merecen las atribuciones que tiene el matrimonio. Sólo es necesario leer el derecho sucesorio o el derecho de familia para constatarlo. Asimismo, el matrimonio es la única fuente primaria de capital social, el atributo colectivo que hace posible que funcionen bien las sociedades. El “matrimonio homosexual” destruye toda la construcción jurídica central de nuestra sociedad y devasta el capital social.

 

2. La unión homosexual considerada como matrimonio desvirtúa y degrada el sentido de esta institución, lo hace más indeterminado en sus fines, más frágil (por la inestabilidad demostrada de las relaciones homosexuales) y lo tiende a confundir con la mera relación sexual. Con el nuevo enfoque el fin ya no son los hijos (no pueden procrear), ni el afecto (otras uniones de convivencia lo tienen pero no pueden casarse). El único común denominador diferenciado es la pulsión del atractivo sexual. Esto significa el fin del matrimonio como institución socialmente valiosa, agravada por el divorcio instantáneo por repudio recientemente aprobado. El deseo sexual se convierte por primera vez en la historia en institución. Eso es una brutalidad jurídica y social, porque sobre algo tan efímero y subjetivo no puede construirse la institución básica de la sociedad.

 

3. Aquellos que en su día hemos firmado un contrato matrimonial, lo hemos hecho con una determinada definición de matrimonio. Introducir “el matrimonio homosexual” es una falta de respeto que desvirtúa la identidad propia del contrato firmado.

 

4. El Código Civil no prohíbe el matrimonio de los homosexuales sino entre personas del mismo sexo, aquéllas que no han alcanzado una determinada edad, y los que poseen determinados lazos de consanguinidad, como los hermanos, por ejemplo. ¿Por qué existen estas limitaciones? ¿Son discriminación? Estas limitaciones existen porque la especificidad del matrimonio es su orientación a la descendencia. Si la razón del matrimonio fuera otra, si fuera sólo una cuestión afectiva y sexual, sobrarían todas o algunas de ellas.

 

5. Casar a personas del mismo sexo va contra la complementariedad sexual. Decimos que es bueno que haya hombres y mujeres en todos los ámbitos sociales porque se complementan y enriquecen, pero casando a personas del mismo sexo anulamos el sentido de la única institución basada, precisamente, en la complementariedad y paridad de los dos sexos.

 

6. Casar a homosexuales es un experimento social inédito. Ninguna civilización lo ha practicado. En ninguna historia o mito de la creación se sugiere tal posibilidad reservada sólo al hombre con la mujer. Incluso sociedades que permitían la homosexualidad en ciertas edades y clases sociales, como los griegos antiguos, entendían claramente el matrimonio como la unión estable entre un hombre y una mujer dirigido a la descendencia, abiertos a tener hijos. Hacer experimentos sociales es irresponsable por peligroso. En todo el mundo, solo dos países han legalizado el matrimonio homosexual. Por alguna razón será. ¿O es que los demás, Gran Bretaña, Francia, Italia, Estados Unidos, Alemania, etc., son tan reaccionarios y ciegos que no ven la verdad que proclama el actual Gobierno?

 

7. En muchísimos más estados que aquellos dos es legal el matrimonio poligámico y no por ello se legaliza. Por cierto, las mismas razones que justifican el matrimonio homosexual justifican la poligamia, incluso con más argumentos, como la capacidad de generar descendencia. ¿Con qué argumentos impediremos a los musulmanes que no se casen con dos o más mujeres? Después de todo, también “si se quieren...”, “son libres y responsables”, “nadie está obligado a hacerlo”, “a nadie hacen daño”, etc.

 

8. El matrimonio homosexual comportará automáticamente el derecho a adoptar. De esta manera, se romperá con el sagrado derecho de todo niño a tener un padre y una madre. Como norma general dos personas del mismo sexo no son idóneas para la educación de los niños, que carecerían de referente paterno/masculino (si son dos lesbianas) o materno/femenino (si son dos homosexuales). En una pareja lesbiana, ¿cómo aprender lo que es la masculinidad, la paternidad? En una pareja homosexual ¿cómo aprender, la maternidad, la feminidad? ¿Cómo es posible suprimir por ley los dos únicos referentes de la especie humana aportando así más confusión a una educación en crisis y con dificultad para transmitir valores definidos?

9. Discriminación es tratar de manera distinta a personas iguales en idénticas circunstancias, pero la unión entre un hombre y una mujer no es igual a la unión entre dos hombres o dos mujeres y, poder tener hijos no es lo mismo que ser estéril, y ser complementario biológica, física, psíquica y emocionalmente no es lo mismo que no serlo. No hay discriminación. La discriminación va a existir contra los matrimonios heterosexuales porque con los mismos derechos se verán afectados por cargas superiores derivadas del mantenimiento de los hijos sin que sean justamente compensados.

 

10. El Gobierno hace demagogia llamando discriminación a lo que es trato diferenciado. Por ejemplo, una persona que no llegue a una determinada talla física no puede ser bombero o policía. ¿Es eso discriminación? Claro que no. Es trato diferenciado. La Ley de protección de la mujer elaborada por este Gobierno castiga de forma diferente un mismo delito en función de si el sujeto es hombre o mujer. ¿Es discriminación? No, es un ejemplo más de trato diferenciado.

 

11. La ley no tiene legitimidad democrática. En una democracia liberal en la que no existe un concepto unívoco del bien, los procedimientos lo son casi todo. Por esta razón una ley que rompe con la concepción histórica de una institución tan esencial como el matrimonio, sólo puede ser aprobada después de un gran debate y por un amplio consenso. No es el caso. Ha sido rechazada o criticada por el Consejo de Estado, el Consejo General del Poder Judicial, por todas las grandes religiones, la Iglesia católica, ortodoxa, las protestantes; el Islam, el Judaísmo. Una Iniciativa Legislativa Popular ha conseguido el medio millón de firmas necesarias y, el Senado previsiblemente no la aprobará. Además es presuntamente anticonstitucional y, el Gobierno lo sabe. ¿Se puede liquidar el sentido del matrimonio unido a la dualidad hombre–mujer y la descendencia, sólo con un puñado de votos a favor en el Congreso?

 

12. El Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero derogó la Ley de Educación porque sólo había sido aprobada por mayoría (en el Congreso y Senado). ¿Qué justifica que no aplique el mismo criterio a la modificación del matrimonio? Es un acto arbitrario que creará más problemas de los que resolverá.

 

13. Los matrimonios con hijos sostienen el sistema de pensiones, porque son los hijos actuales los que pagarán con su trabajo nuestras pensiones futuras. Los matrimonios con hijos son los benefactores del estado del bienestar porque soportan un impuesto “en la sombra”: el coste de los hijos, en beneficio de todos, pero ahora el matrimonio homosexual, que por definición es estéril, disfrutará de todas las ventajas legales y económicas del matrimonio real. Es un agravio comparativo para las familias que con esfuerzo cuidan y educan –pagan- a sus hijos.

 

14. También es un agravio contra las personas que viven juntas con un proyecto común sin relaciones sexuales. Dos hermanas, un tío y sobrino. Todos ellos y otros muchos comparten amor, compromiso y convivencia, igual que dos homosexuales, pero están privados de las ventajas legales del matrimonio, porque no practican el sexo. El matrimonio homosexual premia un tipo muy determinado de relación física que sólo afecta al 1% de la población (INE). ¿Por qué? ¿En nombre de qué?

 

15. Será un factor de confusión social: Un hombre casado con una mujer y con hijos, los deja, se divorcia y se casa con un hombre, al cabo de cuatro meses rompen y se casa con otro, pero como es bisexual lo compagina con una amante con la que también tiene hijos. Esto es la trituración del Derecho de Familia y de Sucesiones, es promover una sociedad caótica, porque destruye todos los referentes antropológicos y morales entre hombres, y mujeres y de manera especial en los niños.

 

16. El Gobierno es irresponsable porqué al legalizar el matrimonio “hijos cero”, esto es el matrimonio homosexual. No ha valorado las repercusiones negativas que tendrá sobre el deber ético de los cónyuges a concebir descendencia, como actitud socialmente necesaria. Este hecho, unido al divorcio de alta velocidad (DAV) trivializa una situación lo suficientemente dañada cómo es el hecho de tener hijos.

 

17. El matrimonio homosexual significa poner toda la maquinaria educativa y mediática del estado al servicio del homosexualismo político. En su nombre se promoverá la homosexualidad en las escuelas. Los libros de texto explicarán la doctrina de que es bueno tener dos padres o dos madres, que los niños deben experimentar con su sexualidad para descubrir qué sexo les atrae más y, que las personas que se oponen al matrimonio y a la adopción homosexual, como sus propios padres, son “malos” e intolerantes.

 

18. La pretensión de promover la homosexualidad comportará multas y penas de prisión para quienes critican las pretensiones del homosexualismo político. La libertad de expresión se verá limitada y también la libertad religiosa. El resultado será un conflicto social con la homosexualidad como epicentro.

 

19. Legalizando el matrimonio homosexual, se producirá una separación creciente con el resto de sociedades y civilizaciones: con la mayoría de Europa, Rusia; con Estados Unidos y América Latina, con el mundo islámico, con los países de civilización budista, como China y Japón, con Australia, que rechazan el matrimonio homosexual. ¿Todo el mundo está equivocado?

 

20. La ciencia todavía desconoce la naturaleza y la causa de la homosexualidad, si tiene una razón cultural ligada al aprendizaje, la afectividad paterna o, es una razón sólo biológica o, causada en proporcionas desconocidas por todos aquellos factores. De la homosexualidad sólo conocemos sus consecuencias –la atracción sexual por personas del mismo sexo- y sus efectos sociales; entre otras la incapacidad por engendrar. ¿Tiene sentido cambiar el matrimonio en razón de una cosa de la que se desconoce su naturaleza?

 

CONCLUSIÓN.

Para que los principios de la legitimidad democrática sean restituidos por razones de justicia, prudencia y no discriminación, ES NECESARIO DEROGAR las leyes que permiten el matrimonio homosexual y la adopción. Mientras tanto, oponer LA OBJECIÓN DE CONCIENCIA Y LA RESISITENCIA CIVIL a su aplicación por parte de cada hombre y mujer, padre y madre, allí donde esté, viva y trabaje.

 

Publicado por E-Cristians el 2005-07-14