Mercaba, diócesis de Cartagena-Murcia III Los componentes de la formación humana

 

Los componentes de la formación humana

 

Julio, uno de sus amigos comentó que no entendía. Y dijo a Carlos que tenía una visión anticuada de la vida. Pero una compañera insistía en darle a Carlos la razón. La novia de Julio escuchaba. Porque, por un lado, no quería quedar mal ante su novio; y, por otro, no tenía ideas muy claras sobre el tema. Luisa la novia de Carlos se expresó con claridad: "Yo estoy de acuerdo en que es atroz una violación. Pero hablamos de un caso diferente. Si dos jóvenes se quieren ¿qué tiene de malo expresar su cariño con una relación sexual? ¿No es acaso el sexo algo natural y hermoso?".

 

Carlos tenía la mirada perdida sobre el piso y la cara entre las manos. Levantó el rostro y les dijo: "Okey. Pero si la sexualidad es natural, debemos preguntar a la naturaleza cómo usarla correctamente. ¿No es así?".

 

La discusión siguió. Unos se inclinaban a aceptar los impulsos sexuales físicos y psíquicos como naturales. Y, por lo tanto, los impulsos deben seguirse sin detenerlos. Otros defendían que esos impulsos son como las corrientes de agua: si las dejas correr a su antojo, te destruyen; y, si las controlas, te enriquecen. Pero no había acuerdo. Finalmente, Carlos sentenció: "ustedes véanlo corno quieran. Pero yo les aseguro que es una cuestión de control Yo prefiero controlar la sexualidad y no que la sexualidad me controle a mí".

 

Visión anticuada de la vida, ideas muy claras sobre el tema, impulsos sexuales físicos y psíquicos naturales, cuestión de control... Cada uno de estos elementos condicionan la formación del ser humano en modos diferentes. ¿Por qué? Porque quien considere el control sobre la sexualidad como natural y correcto luchará por una vida contraria al libertinaje sexual. Y quienes consideren este autocontrol como artificial y negativo serán más fáciles a una relación sexual despreocupada.

 

No estamos planteando el ángulo moral de La vida, sino el ángulo de la formación humana. Cada uno afronta la vida humana según la importancia que da a unos y otros elementos. Por ejemplo, una familia muy interesada en a disciplina educe a sus hijos con exigencia y esfuerzo. Otra que da prioridad a las inclinaciones personales sobre la disciplina, no exigirá lo mismo. La pregunta fundamental podemos formularla así: ¿Por qué unas personas consideran unas cosas como buenas y otras no? Es decir, ¿porqué algunas personas consideran bueno el control sobre los propios estímulos sexuales, la disciplina, el esfuerzo.., y otras no? La respuesta es simple: por la diferente visión que tienen del ser humano.

 

Hay diferentes formas de considerar cómo es el ser humano. Y, de esos enfoques diferentes, surgen formas muy diversas de cómo cultivar la formación humana. El marxismo consideraba al individuo inferior a la sociedad y, desde ese ángulo, concluía que debía eliminarse un ser humano si así lo requerían los planes de la sociedad. Por el contrario, el Evangelio considera la vida humana superior a los planes que tenga un grupo de personas. Nunca, por lo tanto, se le puede suprimir también, por eso, la formación marxista impedía elegir libremente a cada artista su estilo artístico. La Iglesia, más abierta, nunca ha impedido ningún estilo de arte.

 

O por ejemplo, algunas personas buscan recibir energía de a tierra o de los astros. Como los primitivos, esperan resolver sus problemas y angustias recibiendo baños de luna, poniéndose un cristal en la cabeza o caminando sobre hojas de castaño. ¿Por qué lo hacen? Porque tienen una visión de la vida fundamentada sobre las fuerzas naturales del cosmos. El cristiano, por eL contrario, ve los fundamentos de la vida en el esfuerzo personal y en la ayuda de Dios.

 

Es posible que muchos catequistas no se den cuenta de que tienen una forma particular de ver al ser humano. Piensan que todos tenemos ideas semejantes. Pero no es así. Hay diversas formas de verlo. Y, según la idea de cada hombre, resultan determinados medios y métodos para la formación de los catecúmenos. Por eso, aunque no sedé cuenta, cada catequista ve la imagen del ser humano desde un ángulo personal. Y ¡atención!. Hay visiones equivocadas, así como hay visiones válidas sobre la imagen correcta del ser humano. Pero ¿cuál es la imagen correcta?

 

1) Visión humana, visión cristiana y visión anticristiana del ser humano.

 

Antes de la visita de Juan Pablo II a México, los encargados de su seguridad personal le recomendaron que no se acercara mucho a la gente. "Los mexicanos, le dijeron, son muy vivos y cariñosos. Pero las masas se pueden abalanzar sobre usted y podrían asfixiado". El Papa, con su característica serenidad, respondió: "No puedo defraudar a la gente Si muero de amor, será una buena muerte".

 

Muchos defienden la importancia de la necesidad de amarse a uno mismo. Se ha discutido la prioridad de la autoestima sobre el amor a los demás. Algunos han asegurado que debemos amarnos primero a nosotros mismos. Después, estaremos en condiciones de amar a os otros. Fue una tendencia de la psicología experimental de los años 80. Pero surgieron los cuestionamientos. Porque las personas que seguían esta teoría encontraron al cónyuge incómodo ya los hijos molestos. Y surgió la duda: ¿Había que dar prioridad al amor a uno mismo o a ellos? ¿Había que abrirse el alma para amar o cerrarla para defender la autoestima de uno mismo?

 

Dos años después de la primera visita de Juan Pablo a México, tres balas herían su cuerpo. Habían salido de la gente que le rodeaba en la Plaza de San Pedro. En su mente, sonaban las voces de los niños mexicanos: "Tu eres mi amigo del alma....". Después le recomendaron que se protegiera con un chaleco antibalas. Pero el se negó a usarlo. Porque recordaba el canto de /os niños mexicanos: "Tu eres una casa de puertas abiertas....

 

Hay tres formas de ver al ser humano: una visión humana constructiva, una visión humana destructiva y una visión cristiana. Es decir, podemos ver al ser humano con ojos simplemente humanos y con ojos cristianos. Creemos que la visión cristiana del hombres es buena, pues nos la ha revelado Dios. Pero hay visiones humanas que despojan al ser humano de muchos valores y lo destruyen. Y hay también visiones humanas que la enriquecen y mejoran. Y, como cristianos, consideramos buenos los ejemplos y consejos que nos da Jesucristo sobre el hombre. Por eso, los cristianos aceptamos como bueno el sacrificio físico. También Consideramos negativos los consejos de quienes rechazan el valor de la disciplina. Y consideramos valiosos los consejos de quienes valoran la libertad.

 

Vamos a presentar una visión del ser humano cristiana y también humana. No podemos mirar esta vida solo desde un ángulo sobrenatural. Queremos tomar, pues, todo lo bueno que las ciencias humanas y la experiencia de los siglos han aportado para la correcta visión del ser humano. Es lo que se llama el humanismo cristiano. Este estudio utilizará, pues, principios humanos y principios cristianos para La formación humana del catequista.
 

Fuente:

Libro Formación Humana, Rafael Llanes tovar

 

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Acción Católica Mexicana Diócesis de Querétaro