«La fe es amiga de la
inteligencia»
El teólogo Ruiz Aldaz comenta la relación entre fe y razón
PAMPLONA, lunes, 12 febrero 2007 (ZENIT.org).-El
encuentro del cristianismo con el helenismo fue providencial. Lo destaca el
teólogo Ruiz Aldaz en esta entrevista concedida a Zenit en la que aborda los
temas que Benedicto XVI desgranó en su conferencia en Ratisbona, es decir, la
relación entre fe y razón sobre la base común de la búsqueda de la verdad.
El profesor Ruiz Aldaz ha profundizado en este tema en su libro «El concepto de
Dios en la teología del siglo II. Reflexiones de J. Ratzinger, W. Pannenberg y
otros» (Eunsa).
Ruiz Aldaz recuerda que el Papa, en su conferencia en Ratisbona, subrayaba
precisamente la «coincidencia de fondo entre la revelación bíblica y la
filosofía griega».
Ruiz Aldaz (Pamplona, 1969) es sacerdote de la diócesis de Pamplona-Tudela y
profesor de Teología en la Universidad de Navarra. Entre sus estudios destaca la
reflexión sobre la Trinidad y la teología de San Gregorio de Nisa.
--En Ratisbona el Papa aludió al encuentro entre cristianismo y filosofía
griega. Usted en su libro afirma que el encuentro del cristianismo con el
helenismo fue providencial. ¿Por qué?
--Ruiz Aldaz: Uno de los permanentes centros de atención del magisterio de
Benedicto XVI es la estrecha relación que existe entre fe y razón. En sus
propias palabras, la fe es «amiga de la inteligencia». Su lección en Ratisbona
en septiembre del pasado año subrayaba precisamente la coincidencia de fondo
entre la revelación bíblica y la filosofía griega: lo que no es conforme a la
razón es contrario a la naturaleza de Dios.
Aristóteles comienza su gran obra de metafísica afirmando que todos los hombres
desean saber. La aspiración a conocer la verdad de lo divino, del propio hombre
y del mundo pertenece a la esencia del espíritu humano.
Los filósofos de la antigua Grecia tuvieron el mérito de desarrollar una ciencia
para conocer la verdad ejercitando las capacidades de la inteligencia humana. La
gran cuestión que la inteligencia humana se plantea es la cuestión de la verdad.
La fe cristiana es un mensaje verdadero. Si nos interesa la fe es porque es
verdad. Si se limitara a ser un relato hermoso, sería buena literatura, pero no
llegaría a satisfacer la aspiración más honda del espíritu humano: encontrar al
Dios vivo y verdadero.
Por eso, la fe necesita la razón: para mostrar el grado de seriedad de su
compromiso con la verdad y profundizar en su conocimiento. Fe y filosofía se
encuentran porque ambas buscan la verdad. De ahí que pueda afirmarse que el
encuentro de la fe cristiana con la filosofía griega fuera providencial.
--Así, el cristianismo, ¿se debería «deshelenizar» del todo o es bueno que
conserve este influjo griego?
--Ruiz Aldaz: Los resultados a que conduce el proyecto de «deshelenizar» el
cristianismo están patentes en la historia de la teología. Cuando Benedicto XVI
emplea la palabra «deshelenizar» quiere decir arrancar al cristianismo su
dimensión racional. Esto tiene muchas consecuencias: significa privar al
cristianismo de su intrínseca relación con la verdad, impedir un auténtico
diálogo de la fe con los demás saberes, reducirlo a un puro fenómeno subjetivo y
negarle la legitimidad para entrar en los grandes debates filosóficos y éticos
del mundo contemporáneo.
--¿Qué aportan los teólogos W. Pannenberg, L. Scheffczyk y J. Ratzinger al
debate sobre el concepto de Dios en los primeros teólogos?
--Ruiz Aldaz: Entre 1959 y 1999 se ha desarrollado un interesante debate en
torno a la forma en que los primeros teólogos emplearon algunos conceptos de la
filosofía griega para profundizar en el concepto cristiano de Dios y proponerlo
al mundo greco-romano.
Los teólogos del siglo II partían de la convicción de haber conocido en
Jesucristo la revelación suprema de Dios. Su trabajo consistió en seleccionar
qué conceptos de la filosofía griega eran más apropiados para expresar el
misterio del Dios cristiano y definirlos de tal forma que no lo desfiguraran.
En este debate han participado un considerable número de teólogos de diversas
confesiones cristianas. Los más importantes son, en efecto, Pannenberg,
Scheffczyk y Ratzinger. Mientras que Pannenberg, teólogo evangélico, aporta una
postura más bien crítica de este trabajo, Ratzinger defiende la lucidez de los
primeros teólogos al tomar la filosofía como interlocutor privilegiado y
Scheffczyk corrobora la idea de que en su esfuerzo intelectual estos teólogos
seleccionaron con acierto qué tipo de conceptos filosóficos eran más adecuados
para expresar el contenido de la fe.
--Dios como «ser personal» supera las expectativas de la filosofía griega.
¿Qué decía, el teólogo Ratzinger, sobre esto?
--Ruiz Aldaz: Ratzinger sostiene que en la base del politeísmo está la idea de
que por encima de las diversas divinidades, existe una ley universal impersonal
que gobierna toda la realidad, incluso a los dioses del Olimpo. Este es el
espíritu que impregna el mundo cultural greco-romano: la divinidad más alta no
es un ser con el que el hombre se pueda comunicar.
Para los griegos, no cabe una relación personal con la divinidad primera. Es una
verdad sin religión.
Una de las aportaciones decisivas de la revelación cristiana es afirmar que el
único Dios verdadero es el que ha creado todo con su inteligencia y con su amor.
De acuerdo con este dato fundamental y con la fe en la Encarnación, los primeros
teólogos afirmaron que Dios es un ser con quien el hombre se puede comunicar.
Es un ser personal que entabla con el ser humano una relación personal de
conocimiento y amor. Es decir, la verdad y la religión guardan una perfecta
armonía.