Mercaba, diócesis de Cartagena-Murcia EL CERCO DE ROSAS


EL CERCO DE ROSAS


En la sección de esta semana encontramos los mandamientos respecto a los alimentos kosher y no kosher. Sabemos que la cualidad de kosher o no, es cuestión de los ingredientes que entran en su composición, no de su nivel de santidad. Ninguna razón es dada para la observancia de estas leyes. Es bueno entender por qué la Torá nos da preceptos sin mencionar las razones para su cumplimiento. El mundo en general se ha vuelto muy sensible cuando se trata de hacer algo sin un completo entendimiento, especialmente en lo que respecta a la religión. Y esa sensación no deja de ser válida. Sin embargo, podemos también apreciar que si una persona cree en D´s y Le atribuye a Él una suprema inteligencia, entonces es normal pensar que D´s sabe bien lo que hace.

El que estudia Torá comprende que depositar la fe en Alguien Que claramente todo lo sabe, no se considera seguirlo ciegamente. Hay un elemento de elección en eso. Hay claramente un tiempo y un lugar donde, dejando las preguntas a un lado, reconocer la autoridad significa actuar primero y entender después. El campo militar es un buen ejemplo de esto. Es crucial que sea reconocida la autoridad sin cuestionamientos. Las batallas y las guerras son ganadas solamente en mérito de eso.

Un estudiante de Torá que acepta la autenticidad de las Sagradas Escrituras, es feliz de demostrar a Di-s su lealtad observando esos mandamientos que no son explicados. Confía en que el Todopoderoso sabe lo que hace y tiene en mente sólo su bien. He aquí lo que el Rab Eliahu Ki Tov Z"L escribe en su Sefer Haparshiot en relación a este tópico:
"La nación israelita no cuestiona con escepticismo los decretos del Santo Bendito Sea, deseando examinar y comprender por que El prohibió algunos alimentos y permitió otros. Ellos están satisfechos con sólo conocer la voluntad del Rey del Universo sobre lo que pueden o no pueden hacer, sepan o no sepan la razón. Y no sólo eso, sino que se regocijan con Sus mandamientos y decretos. Bendicen y alaban a Quien se los entregó por no darles el motivo! ¿Por qué es así? Porque de haberles dado las razones, la gente podría dejar a un lado las palabras del Creador y cumplir los preceptos por sus propias razones personales. Consecuentemente, se estarían rindiendo culto a si mismos y no al Creador.

Además, si los motivos y el beneficio de los mandamientos hubieran sido explicados, en algún punto de la historia alguien podría salir a convencer a otros de su gran sabiduría. Podría decirles que tal o cual mandamiento ya no es más aplicable porque el motivo no es ahora relevante ni práctico. Es posible que el ignorante pudiera incluso escuchar y aprender de este líder y no cumplir los preceptos.

Empero las leyes que el Creador nos dio, fueron entregadas para ser observadas en todo tiempo y en todo lugar, a menos que la Torá especifique otra cosa. Aun cuando no sepamos las razones de los mandamientos y el porqué algunos alimentos son permitidos y otros no, conocemos, sí, una irrefutable razón. Es lo escrito por el rey David en los Salmos: "Prueba, y verás que Di-s es bueno". Los mandamientos fueron dados sólo para el bien de la humanidad. Los Sabios dicen en el Midrash:
"¿Por qué Di-s se preocupa por la forma en que debemos preparar a un animal para que pueda ser comido?" (si está faenado correctamente o no). Porque "la palabra de Di-s [nos] refina" (Salmos 18). Los preceptos pulen y refinan a la humanidad.

El Creador podría haber hecho que las personas cumplieran los mandamientos naturalmente, como parte de esa misma naturaleza que El creó, (por ejemplo alguien normal no salta dentro de una fogata. La misma naturaleza del fuego previene de saltar en él, y, por así decirlo, castiga a quien entra a el). El podría haber hecho lo mismo con los alimentos que pueden o no ser consumidos. ¿Por qué El creó Su mundo de modo que existan ambas opciones para la humanidad, sin nada que retenga a la persona para hacer algo? Sólo para refinar a la humanidad.

No hay comparación posible entre alguien que desea hacer una mala acción y se reprime como resultado de una cortina de hierro que se interpone en su camino, pero que realmente desearía hacer esa acción, y alguien que se abstiene a raíz de un "cerco de rosas" (los mandamientos que se oponen a realizar ciertas acciones) en su camino. Si realmente lo quisiera, él podría pasar ese cerco de rosas. ¿Por qué no lo cruza? Porque se apiada de las rosas, de su belleza, de su agradable fragancia, y se controla a si mismo absteniéndose de pasar. Quienquiera se siente tentado a hacer el mal y es superado por su mala inclinación pero se abstiene por este "cerco de rosas", ese es puro y refinado...".

Las hermosas palabras del Rabino Ki Tov hablan por si solas. Que todos tengamos el mérito de apreciar la belleza y el agradable aroma del "cerco de rosas".