LA FOTO DEL DOMINGO

Domingo 22 del tiempo Ordinario

Ciclo C

 

 

 

 

El que se humilla será enaltecido

 

         Con frecuencia el Evangelio hace referencia a la virtud de la humildad. Es la virtud que más aprecia Dios. Ya en el Antiguo Testamento vemos como Dios se escoge un pueblo humilde, de pastores, pescadores y obreros del campo. Cuando elige a los que han de ocupar un puesto de responsabilidad en ese pueblo lo hace de entre ala gente sencilla. Es el contraste con al aspiración al poder y al afán de dominio de otros pueblos, que basan su prestigio en la fuerza y la prepotencia. Dios no necesita de nuestro poder, sino de nuestra docilidad para hacer en cada momento Su Voluntad. Naturalmente que hay que intentar ser buenos instrumentos para ser más útiles, pero recociendo siempre de quien recibimos los carismas y la gracia.

            Cuando el Señor contempla a María aprecia en ella la humildad, que la hace apta para acoger el plan de Dios. Ella misma lo dice en el canto del Magníficat. De sobra es sabido el plan de Redención de Dios, basado en la humillación de la Encarnación. Todo el inicio del nuevo Pueblo de Dios, que es la Iglesia, está cimentado en la humildad de los que han de ser sus protagonistas. Siempre que cualquier Apóstol pretendía enmendar la plana a Dios venía el fracaso. Así ha ocurrido siempre a lo largo de la historia de la Iglesia y de la humanidad.

            Por eso no se cansa el Señor de llamarnos a la vivencia de la humildad por ejemplos y palabras. Los ejemplos son toda su Vida, desde la Encarnación hasta la Cruz. Las palabras son frecuentes y tajantes, como las del Evangelio de hoy:

 - No busques los primeros puestos...
- Vete a sentarte en el último lugar...
- Todo el que se enaltece será humillado...
- El que ser humilla será enaltecido...
- Aprended de Mí que soy manso y humilde de corazón, y encontrareis vuestra paz...

            La historia de la Iglesia de todos los tiempos está empapada de ejemplos de humildad heroica de mártires y santos de todas las razas, que vivieron el Evangelio hasta sus últimas consecuencias. Una de las virtudes que mas se aprecian a la hora de juzgar sobre la santidad de un cristiano es precisamente la humildad, que no tiene que ver necesariamente con su nivel de vida, sino con su actitud para hacer la Voluntad de Dios. La humildad es la Verdad, como diría Santa Teresa. El humilde es dócil y obediente, es amable, delicado, sencillo, servicial, alegre. Muchos problemas de convivencia se evitarían si se viviese más esta virtud.

            El ejemplo más grande de humildad lo encontramos en la Eucaristía: Se humilla el Señor escondiendo su divinidad en las apariencias del pan y el vino. Se hace obediente a las palabras del sacerdote celebrante. Se deja manipular, y se expone a la irreverencia y hasta el sacrilegio. Humildad de Cristo en el Sagrario: escondido, silencioso, y mucho tiempo solo.

            Nos brinda el Señor hoy una oportunidad para examinarnos sobre nuestra humildad, arrepentirnos de nuestra soberbia, y sacar los propósitos oportunos para vivir mejor el Evangelio. La semilla escondida y silenciosa en las entrañas de la tierra dará mucho fruto sin hacer mucho ruido.  

 

                                                           Juan García Inza

                                                             juangainza@ono.com

 

 

  

Nuestra Parroquia de Sto. Tomás de Aquino de Murcia (España), ya ha sido erigida en SANTUARIO DE LA DIVINA MISERICORDIA. El primero de España. Puedes encomendarnos tus intenciones a la dirección de correo indicada. Las tendremos presente ante el Cristo de la Divina Misericordia que preside el templo.