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LA FOTO DEL DOMINGO |
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Domingo 21 del tiempo Ordinario Ciclo C
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Por la puerta estrecha
La pregunta que le hacen a Jesús es la que ha inquietado a los creyentes de todas las épocas: ¿serán muchos los que salven? Parece que nos interesan mucho los números, las estadísticas. Pero el Señor no entra en esa dinámica. Le contesta no con números, sino con condiciones. No importa la cantidad, sino la calidad. Se salvan los que estén dispuestos a poner los medios. Y estos medios no son obstáculos, o exigencias caprichosas, como si se tratase de un examen de oposiciones, donde hay que seleccionar al personal. Las condiciones son los medios que toda persona debe poner para obrar con la dignidad que le es propia, y siempre por amor a Dios y al prójimo.
Durante mucho tiempo hemos considerado que solo se salvan los católicos
por el mero hecho de serlo. Después hemos caído en la cuenta que no basta
estar en
Los hombres de nuestra época, incluidos los creyentes, hemos caído en la tentación del relativismo. En la dictadura del relativismo, tantas veces condenado por los últimos papas. Lo que pretende el relativismo es que cada uno se construya una puerta a su medida, con el fin de pasar con toda comodidad por la vida, y pretender entrar en la otra sin esfuerzo. No es este el camino cristiano abierto por el Señor. Obrar siempre el bien supone esfuerzo, sacrificio, renuncia, incomprensión… cruz. Así lo vivió Cristo, y los santos y hombres de bien de todas las épocas. Esta es la puerta estrecha, la de la santidad, a la que todos estamos llamados según nuestra condición. Y este esfuerzo no debe ser triste. Precisamente el que busca el bien encuentra la felicidad. El camino puede ser duro, áspero, pero no trágico.
Debemos tomarnos en serio nuestra fe. Que no tengamos que oír la
lamentable respuesta de Cristo a nuestra llamada:
No sé quienes sois. Alejaos de mí
malvados. ¿Cómo se compagina esta actitud de Dios con su
misericordia infinita?, nos preguntamos. Le decía con tristeza Cristo a
Santa Faustina: Muchos no me dejan ser
misericordioso…, se oponen a mi misericordia. Es el pecado
contra el Espíritu Santo, contra el amor de Dios. No buscan el perdón. Lo
que pretenden es entrar cómodamente por la puerta. ¿Cuántos entran
materialmente por la puerta del templo con motivo de celebraciones? De
todos ellos, ¿cuántos entran para celebrar sinceramente la fe? Muchos
entran sin saber a donde van. Y el Señor tendrá que decir, con dolor,
Alejaos de mí… Recuerda las
palabras de
Juan García Inza
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Nuestra Parroquia de Sto. Tomás de Aquino de Murcia (España), ya ha sido erigida en SANTUARIO DE LA DIVINA MISERICORDIA. El primero de España. Puedes encomendarnos tus intenciones a la dirección de correo indicada. Las tendremos presente ante el Cristo de la Divina Misericordia que preside el templo. |