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LA FOTO DEL DOMINGO |
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Domingo 20 del tiempo Ordinario Ciclo C
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He venido a traer fuego
Nada más lejos del cristianismo que ofrecer al creyente un estilo de religiosidad basada en la quietud, en la pura pasividad, en la búsqueda del nirvana para abstraernos de la problemática de la vida corriente. No tiene nada que ver la fe cristiana con tantas máximas orientalistas que hoy se nos ofrece por todos los medios como alternativa al Evangelio. Incluso la vida más contemplativa, como puede ser la de las almas contemplativas que viven de por vida en un monasterio, han de vivir una fe con obras de amor, y trabajar, cada uno a su estilo, por un mundo mejor. La fe cristiana no nos aisla de la vida. Nos compromete en serio con ella. Este es el pensamiento de Benedicto XVI, expresado en una entrevista mantenida antes de ser Papa: La fe nunca está sencillamente ahí, de forma que yo pueda decir a partir de un momento determinado que yo la tengo y otros no… Es algo vivo que incluye a la persona entera –razón, voluntad, sentimiento-, con toda su dimensión. Entonces cada vez puede arraigar más profundamente en la vida, de forma que mi existencia se torne más y más idéntica a mi fe, pero a pesar de todo nunca es una mera posesión. La persona conserva siempre la posibilidad de ceder a la tendencia opuesta y caer- La fe sigue siendo un camino. Mientras vivimos estamos de camino, de ahí que se vea amenazada y acosada una y otra vez… La fe solo puede madurar soportando de nuevo y aceptando en todas las etapas de la vida el acoso y el poder de la falta de fe… (“Dios y el mundo”, Circulo de Lectores, pág. 29).
El Papa quiere dejar bien
claro que la fe no es simple sentimiento personal que me hace vivir de una
manera concreta mientras me dura el sentimiento. Esto sería negar la
existencia de un Dios personal que ofrece al hombre su Amor, y le indica
cual es el camino para ir continuamente a su encuentro. La religión es una
propuesta divina que me indica cómo ha de ser nuestra relación con El. Y
esta respuesta a la oferta divina supone esfuerzo personal para ir
superando mis limitaciones con la ayuda de
Al mismo tiempo nuestra
fe es apostólica. No se trata de una relación personal con Dios dejando a
cada uno vivir sus sentimientos.
Si queremos ser fieles debemos estar dispuestos a sufrir la incomprensión, e incluso la persecución. Somos débiles, por eso le repetimos al Señor con el Salmo responsorial: Señor, date prisa en socorrerme.
Juan García Inza
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