LA FOTO DEL DOMINGO

 

Domingo 6º del Tiempo Ordinario

(Año C)

 

 

 

Hay hambre en el mundo

 

         Este domingo es especial. Nos invita la Iglesia a pensar en las necesidades del tercer mundo. El mundo inmenso de la falta de todo. Esta realidad no hay que demostrarla, es evidente. Hay una parte del mundo que lo tiene todo, al menos desde el punto de vista material. Nos sobra de todo. El problema en nuestro mundo está en como deshacerse de las sobras, de los residuos. Y sin embargo todavía nos parece poco. Queremos más. Nuestro pecado es la avaricia, la codicia, el materialismo en definitiva.

         Mientras tanto dos terceras partes de la humanidad padecen la miseria, porque carecen de lo necesario. Junto con la pobreza vienen todas las desgracias. Los índices más altos de enfermedades y mortandad se dan en el llamado tercer mundo. Pero no terminamos de tomar conciencia del problema. Estamos, como el rico Epulón, demasiado entretenidos en nuestra mesa abundante, y no nos percatamos de ese pobre Lázaro que nos pide sólo las migajas.

         Queremos ser felices, y pensamos que ese estado se consigue teniendo. Y la experiencia nos demuestra que esto no es verdad. La felicidad se consigue siendo. Pero, ¿siendo qué? Siendo personas, siendo humanos, viviendo dignamente y tratando de que los otros también vivan como personas. Siendo pobres de espíritu. Nunca obsesionados con el tener. Que nuestro corazón esté libre para querer a todos. Que sintamos la necesidad de ser justos y caritativos. Que nos demos cuenta que nuestra fe cristiana debe afectar también a mis bienes materiales, a mis cosas, a mi bolsillo.

         Los que no quieren compartir nada son los llamados ricos. Que más que poseer son poseídos por los bienes materiales. No se sienten solidarios con nadie. Nunca ayudan, porque no les importa la necesidad ajena. Piensan que ellos no tienen la culpa de que haya tanta miseria, y que esto es un problema para los políticos. La Madre Teresa de Calcuta no se dedicó a acusar a los demás del problema de la pobreza, sino que gastó su vida en atender a los pobres que pudo. Los ricos egoístas ya tienen su paga, ya tienen su consuelo en esta vida.

         Son dichosos los que tienen hambre. No por tener hambre, sino porque Dios los saciará, los recompensará por todo aquello que la vida no le dio. En los países pobres puede faltar pan material, pero no les falta espiritualidad. El hambre es mala, y hay que combatirla. Y para ello debemos nosotros privarnos de algo. Pasar voluntariamente hambre de cosas y compartir. No podemos ser de los que el Evangelio llama saciados, de los que nadan en la abundancia sin caridad, porque no serán felices.

         Dichosos los ahora lloran, por reirán. Son muchos los que lloran por carecer de todo. Tienen que llorar cuando dejan familia y tierra para buscar el pan lejos. Lloran cuando son explotados y marginados. Los inmigrantes pueden traer problemas, pero ellos vienen huyendo del gran problema del hambre. Es bueno tener cerca a alguien con quien poder compartir.

         Estos pobres nuevos -tantas veces llenos de dignidad- que tienen que vivir escondiéndose, trabajando semiclandestinamente o clandestinamente, pocas veces mueven la misericordia legislativa. Afortunadamente, algunas personas, lamentablemente pocas, ejercen la noble comprensión de ponerse en la piel de los demás, para que al menos cuando estos emigrantes tengan que abandonar el país como unos prófugos, sepan que alguien ha intentado estar cerca de ellos.

         ¿Cuáles son las necesidades que intenta paliar Manos Unidas con los donativos que demos? La gran necesidad de la cultura. Un pueblo que no sabe leer está condenado a la explotación y a la miseria. Hay que llevar cultura al tercer mundo. Todos los niños pobres deben aprender a leer. De este modo podrán saber más, pensarán más, buscarán soluciones, y no se sentirán humillados.

         Hay que enseñar a pescar para que puedan conseguir la comida de cada día. El que se gana su comida, se la come con dignidad porque es algo suyo. Piensa lo que tú puedes hacer y hazlo. Nos esperan los necesitados del mundo.

 

 

                                                        Juan García Inza

                                                     juangainza@ono.com

  

Nuestra Parroquia de Sto. Tomás de Aquino de Murcia (España), ya ha sido erigida en SANTUARIO DE LA DIVINA MISERICORDIA. El primero de España. Puedes encomendarnos tus intenciones a la dirección de correo indicada. Las tendremos presente ante el Cristo de la Divina Misericordia que preside el templo.