LA FOTO DEL DOMINGO

 

Domingo 31º del Tiempo Ordinario

(Ciclo B)


 

 

 

¿Cuál es el mandamiento más importante?

 

     Esta es la pregunta que le hace a Jesucristo un escriba que se acercó a El. Y el Señor respondió con prontitud: “Escucha, Israel, el señor, nuestro Dios, es el único Señor: amarás al señor, tu Dios, con todo el corazón, con toda el alma, con toda tu mente, con todo tu ser”.El segundo es este: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”. No hay mandamiento mayor que estos.

     Es muy importante y necesario que reflexionemos sobre lo que nos acaba de decir el Señor a todos. Lo esencial del cristianismo es amar, y en primer lugar a Dios, que es el fundamento de todos los amores auténticos que podamos tener, porque El es el Amor. La causa de sufrimiento más grave que aqueja hoy al mundo es la falta de amor.  Y falta amor hoy en el mundo porque hemos prescindido de Dios. El es el gran desplazado de nuestro mundo, un tanto enloquecido por la fiebre del laicismo, del relativismo, del consumismo, del materialismo. Hemos de admitir un hecho absolutamente real y triste: el destierro de Dios de la vida cotidiana de los hombres. Como dice el P. Landino, misionero Monfortiano, Dios no encuentra ya hábitat en este mundo. El proceso de secularización que ha llegado hasta liberar al hombre de la hipótesis de Dios, vuelve inútil la cuestión de la oración, la adoración, el amor trascendente. Si Dios no es un Dios real y personal como hoy día se afirma en muchos círculos culturales, inficionados por las modernas teorías de la Nueva Era, el amor a Dios y el trato con El ya no tiene sentido. ¿A quién vamos a amar por encima de nosotros mismos? ¿Qué sentido tiene la Religión, y todo lo que ella nos ofrece? ¿Qué fundamento tiene la vida del hombre? ¿Por qué seguir unas normas morales si nadie nos va a juzgar?  Marginar a Dios de nuestra vida es lo que ha ocasionado que nuestra sociedad caiga en profundo abismo de descomposición en el que se encuentra (nos advierte el mismo autor en su libro “Madre, enséñanos a orar”. Sin Dios todo se viene abajo: la persona pierde su dignidad, las relaciones humanas se vuelven egoístas, la familia no se valora, lo religioso se convierte en puro trámite sin valor auténtico. Se utiliza de la Religión lo que me interesa, pero sin ninguna referencia a ese Dios al que se niega su existencia.

     Pero Dios existe, y no depende de nosotros. El nos ama, aunque nosotros le neguemos su presencia en nuestras vidas. El quiere ayudarnos, si nosotros le dejamos. El es Misericordioso con nosotros, si nosotros somos misericordiosos con los demás. Si queremos encontrar la felicidad auténtica, primero tenemos que buscar a Dios para vivir en Su presencia. No podemos gastar nuestra vida entretenidos con miles de cosas secundarias sin mirar hacia arriba y hacia dentro. El tiempo y la eternidad son de Dios, y es injusto perderlo, consumiéndolo todo en cosas superfluas. No tener tiempo para Dios, es no tener tiempo para amar al Amor de los Amores. Tienes que preguntarte seriamente qué lugar ocupa Dios en tu vida, y obrar en consecuencia con la respuesta que encuentres.

     Y el amor al prójimo, que es una consecuencia del amor a Dios. Somos imágenes de Dios e hijos suyos. Por eso el amor al prójimo es una obligación sagrada. Y amar al prójimo es buscar su bien, su felicidad, su alegría y paz. Se ama no con palabras, sino con obras, porque dice el señor: Por vuestras obras conocerán que sois mis discípulos.

     No olvidemos que ser cristiano no es simplemente estar bautizados y creer en Dios. Ser cristianos es seguir a Cristo y creer a Dios, intentando hacer Su Voluntad. Dios y el prójimo se merecen nuestro amor sincero, y El nos lo pide porque es Padre y tiene derecho a que sus hijos, nosotros, estemos a su lado. Recuerda lo que nos dice el Señor en la primera Lectura tomada del Deuteronomio: Las palabras que hoy te digo quedarán en tu memoria.

     No te olvides de lo que Dios te dice, que es para tu bien, y para el bien de los demás. El que me ama guardará mi palabra –dice el Señor-, y mi Padre lo amará y vendremos a él.  Haz posible que esto sea una realidad en ti.

 

                                                    Juan García Inza

                                            juangainza@ono.com

 

 

Nuestra Parroquia de Sto. Tomás de Aquino de Murcia (España), ya ha sido erigida en SANTUARIO DE LA DIVINA MISERICORDIA. El primero de España. Puedes encomendarnos tus intenciones a la dirección de correo indicada. Las tendremos presente ante el Cristo de la Divina Misericordia que preside el templo.