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LA FOTO DEL DOMINGO |
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Domingo 29º del Tiempo Ordinario (Ciclo B)
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Una vida al servicio del Reino de Dios
El Evangelio de hoy nos narra la disposición tan diferente entre Jesús y sus discípulos. No acaban ellos de captar el mensaje que el Señor les estaba dando con su palabra y con sus hechos. Toda la vida de Cristo estaba siendo ante sus ojos un servicio continuo, una humillación permanente. Y en un momento determinado se sorprende al oír de Santiago y Juan la petición de ocupar en el Reino de los Cielos los mejores puestos. El les dice: No sabéis lo que pedís, ¿sois capaces de beber el cáliz que yo he de beber? Ellos estaban dispuestos a todo, pero no le agradó al Señor que pensaran en recompensas y privilegios. Lo importe es entregar la vida sin pasar factura. Ya se ocupará Dios de nuestro destino último. Por eso Jesús les dice: el que quiera ser grande, sea vuestro servidor, y el que quiera ser primero, sea esclavo de todos. Porque el Hijo del hombre no ha venido para que lo sirvan, sino para servir y dar su vida en rescate por todos.
Hoy, Domingo dedicado especialmente a pensar en la Iglesia Misionera, debemos recordar a tantos apóstoles de Cristo que están en estos momentos en la avanzadilla de la Iglesia, en los lugares más difíciles, incómodos y peligrosos, sirviendo a nuestros hermanos del tercer mundo, y dando a conocer con su vida y su palabra a Jesucristo. No han dudado en dejar lo que fuese necesario para seguir la llamada de Dios y llevarles a los demás la riqueza de la fe y el amor. Es posible que los cristianos de toda la vida, acomodados en nuestros puestos seguros, y con una fe poco entusiasta, no comprendamos, ni nos llame la atención el mundo de la Misión. Pero solamente hay verdadera Iglesia en donde hay auténtica inquietud misionera. Y misión quiere decir encargo de Dios, que dijo: Id por todo el mundo y predicar el Evangelio a todas las gentes… Un ejemplo de auténtico misionero que nos propone este año la Iglesia es San Francisco Javier. Navarro, convertido a la fe auténtica gracias a Ignacio de Loyola, que le contagió el amor a Dios y a las almas. Mientras el Fundador de la Compañía de Jesús se dedicaba a reclutar almas para seguir a Cristo radicalmente, Francisco Javier se lanzó a la aventura grandiosa de llevar el Evangelio a los lugares más lejanos y difíciles, como era el extremo Oriente. Ante razas, lenguas y culturas extremadamente distintas a las de Europa, este Santo dio a conocer a Cristo con su entrega y sacrificio. Murió a las puertas de China, a la que quería llegar, y la salud no le dejó. El es el gran patrón de los misioneros, el ejemplo para todos nosotros. No se preocupó de pensar en el puesto que le gustaría ocupar en el Reino de los Cielos, sino en servir a los demás como Cristo. Los misioneros son auténticos servidores. Nosotros somos misioneros aquí, y ayudamos a los que se fueron, o se van a compartir la mala suerte de la pobreza y la miseria, pero al mismo tiempo la alegría del espíritu. Nosotros no podemos pensar que la misión es cosa de ellos. Somos todos la misma Iglesia, la misma familia y, por tanto, la misión es de todos. Unos en un lugar lejano, otros en su propio hogar, pero todos tenemos la misma responsabilidad. Los llamados misioneros están gastando cada día su vida por el ideal que Dios ha puesto en su corazón, y nosotros tenemos que acompañarlos con nuestra oración y nuestra colaboración económica. Lo que hoy nos pide Dios a través de la Iglesia es nuestro apoyo a sus planes de ofrecer a Jesús, Camino, Verdad y Vida, a todos aquellos que también tienen derecho a disfrutar toda la riqueza espiritual que el Señor nos dejó. La misión necesita medios espirituales y materiales, porque va dirigida al alma y al cuerpo, a la persona completa, de aquellos que también son hijos de Dios, y hermanos nuestros. No te conformes con recordar a los misioneros y valorar su heroísmo. Demuestra tu amor a Dios y a los hombres compartiendo con ellos lo que Dios pone cada día en tus bolsillos. No pienses si el dinero llega o no llega. Lo que tú des llega a su destino. El único dinero que no llega es el que no das. Pídele a San Francisco Javier por todos los misioneros y misioneras, y que te de a ti también ese espíritu apostólico.
Juan García Inza
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Nuestra Parroquia de Sto. Tomás de Aquino de Murcia (España), ya ha sido erigida en SANTUARIO DE LA DIVINA MISERICORDIA. El primero de España. Puedes encomendarnos tus intenciones a la dirección de correo indicada. Las tendremos presente ante el Cristo de la Divina Misericordia que preside el templo. |