LA FOTO DEL DOMINGO

 

Domingo 23º del Tiempo Ordinario

(Ciclo B)

 

 

 

Hacer el bien

 

Nos dice el Evangelio de este Domingo que el Señor TODO LO HIZO BIEN. No podía ser de otra manera, ya que El era Dios, y Dios es Amor. Y precisamente para eso se encarnó, para salvar al hombre del mal y, como diría San Pablo: EL MAL SE VENCE CON LA ABUNDANCIA DE BIEN.

            Los hombres de hoy necesitamos hacernos el bien unos a otros. Somos humanos, tenemos corazón y sentimientos, y lo propio nuestro es hacer el bien, y recibir el bien de los demás. Cuando en una sociedad lo que se hace o se fomenta es el mal, algo no funciona. En esa situación de maldad que sufrimos,  estamos padeciendo una enfermedad grave, que nos lleva a no estar en paz uno con otros, a no fiarnos, a sospechar siempre de los demás... Y eso no se corresponde con la dignidad que tenemos los seres humanos. Somos hijos de Dios, y el creyente debe ver en el otro a un hermano a quien Dios quiere por ser Su Padre. Y el que no es creyente debe ver al menos a un semejante, un ciudadano como él que, al menos, merece y exige un respeto. El no respetar a los demás es un atentado contra la paz y la convivencia amable.

            Y no sólo debemos respetar a los demás, sino que tenemos que buscar ocasiones de hacer el bien al que lo necesita. Ese bien puede ser hacer un favor, ayudar, acompañar, escuchar, colaborar, no hablar mal, compartir... El fenómeno del la inmigración es consecuencia de la falta de solidaridad del mundo rico con el mundo pobre. Quien se muere de hambre tiene que venir a buscar el pan, aunque se muera por el camino. Para que este fenómeno no cree los problemas que está planteando hay que buscar soluciones urgentes. Pero parece un poco duro cerrar las puertas al que te llega pidiendo una ayuda urgente. Es un problema delicado.

            La Iglesia siempre ha sido pionera en la ayuda a los demás. En los países del tercer mundo, sobre todo el África, la única seguridad social que existe es la Iglesia, y otros hermanos cristianos,  con sus programas de asistencia a través de los misioneros. Y si están habiendo tanta conversiones al cristianismo en esos países es por el ejemplo que están viendo en la caridad de los que dan la vida por ellos.

            Debemos sacar como consecuencia de este Evangelio la obligación que tenemos de vivir el amor, de hacer el bien aquí y en cualquier parte.

 

            Un ejemplo es la Virgen María. Celebramos este domingo en muchos lugares la fiesta de la Natividad de María, reflejada en muchas advocaciones, como el caso de la Fuensanta en Murcia (España), que se trasladan al domingo para facilitar la asistencia de los fieles. Ella es la Fuente Santa de donde mana el agua para tantos sedientos. Extensas zonas del mundo, de cualquier continente, sufren la sequía. A otros seguramente le sobrará el agua. Es un bien que hay que pedir a Dios y a la Virgen para todos, y compartir la que tenemos. Desde aquí nos unimos a las plegarias a María para que nos envíe el agua material y espiritual que necesitamos para paliar nuestra sed, y detenga la agonía de una tierra que sufre desde hace mucho tiempo el mal de la sequía. Pedimos agua para todos, porque a nadie se le puede negar un vaso de agua.

 

                                                           Juan García Inza

                                                       juangainza@ono.com

 

 

Nuestra Parroquia de Sto. Tomás de Aquino de Murcia (España), ya ha sido erigida en SANTUARIO DE LA DIVINA MISERICORDIA. El primero de España. Puedes encomendarnos tus intenciones a la dirección de correo indicada. Las tendremos presente ante el Cristo de la Divina Misericordia que preside el templo.