LA FOTO DEL DOMINGO

 

Domingo 21º del Tiempo Ordinario

(Ciclo B)

 

 

 

Seguir a Jesús

 

         En domingos anteriores el Señor nos ha venido hablando en el Evangelio sobre la Eucaristía, su Cuerpo que hemos de comer para poder vivir y alcanzar la vida eterna. Lo repite el Señor muchas veces, pero a los discípulos les cuesta comprenderlo. “Duras son estas palabras, ¿Quién puede hacerle caso” Lo toman por loco. Y realmente lo que está ofreciendo es una “locura”, pero obra del amor y del poder de Dios. Sólo El puede decir y hacer lo que está prometiendo. Pero hace falta tener fe para aceptarlo… “Por eso os he dicho que nadie puede venir a mí si el Padre no se lo concede”.

         Hoy ocurre exactamente lo mismo, como ha ocurrido los veinte siglos de que llevamos de cristianismo. Lo más esencial de nuestra religión, y lo más duro de creer, es que Cristo se de realmente en comida, escondido humildemente en esa sencilla apariencia de pan. Y además, que de el poder de consagrar a los sacerdotes. El poder más grande del mundo lo ha puesto Dios en manos de unos hombres pecadores como los demás, pero llamados a dar a la humanidad dos gracias extraordinarias: el perdón de los pecados y el Cuerpo de Cristo. Nadie en el mundo que no sea sacerdote, por mucho poder que tenga, puede hacer lo mismo. Pero para el que no tiene fe, eso es imposible, son locuras y creencias fantásticas y fanáticas.

         Muchos que oían a Jesús, como ocurre también hoy, lo abandonaron. Y El les dijo a los demás: “¿También vosotros queréis marcharos?”. Pero Simón Pedro decididamente afirmó: “Señor, ¿a quien vamos a acudir? Sólo Tú tienes palabras de vida eterna.

         Esta debe ser nuestra actitud: es muy posible, y comprensible, que no entendamos la Verdad que Dios nos comunica, las grandezas que nos ofrece, pero solo El tiene palabras de vida eterna. Lo demás es pura palabrería, o teorías, o ideologías… Nadie puede ofrecer algo tan fuera de lo corriente como es el Cuerpo mismo de Verbo Encarnado, haciendo el milagro continuo de la consagración, y transformando un trozo de pan en alimento para alcanzar la vida eterna. Hay que pedirle al señor fe en la Eucaristía. Rogar por tantos que le han abandonado por no entenderle. Y con toda audacia decir como Josué a su pueblo: Si no os parece bien servir al Señor, escoger a quien queréis servir: …yo y mi casa serviremos al Señor.  Ojala respondan mucho, como en aquella ocasión: lejos de nosotros servir a dioses extraños. El Señor es nuestro Dios… También nosotros serviremos al Señor: ¡es nuestro Dios!

         Para que puedan decir esto, jóvenes y mayores, tienen que conocer al Dios verdadero, del que nos habla Jesucristo, y no a la caricatura que nos pueda ofrecer el mundo pagano.  Por eso es urgente hablar siempre de Dios como Padre misericordioso, que nos ama, nos perdona y nos ofrece la felicidad ahora y para siempre. “Gustad y ved qué bueno es el Señor…no será castigado quien se acoge a El” (Salmo responsorial).

 

                                                                  Juan García Inza

                                           juangainza@ono.com

 

 

Nuestra Parroquia de Sto. Tomás de Aquino de Murcia (España), ya ha sido erigida en SANTUARIO DE LA DIVINA MISERICORDIA. El primero de España. Puedes encomendarnos tus intenciones a la dirección de correo indicada. Las tendremos presente ante el Cristo de la Divina Misericordia que preside el templo.