LA FOTO DEL DOMINGO

 

Domingo 16º del Tiempo Ordinario

(Ciclo B)

 

 

Foto del Mar Rojo rumbo al Sinaí tomada en nuestro viaje de hace unos meses

 

El Señor quiere nuestro descanso

 

         He querido traer a este comentario una de las fotos que tuve la oportunidad de sacar cruzando este Mar bíblico, escenario de tantas historias sagradas. Cuando un grupo de sacerdotes nos dirigíamos al Sinaí, nos vimos desbordados por tanta belleza, y pensé en este Evangelio de hoy: también el Señor quiere nuestro descanso. La grandeza y la belleza de la naturaleza, y la mano de Dios, en tantos momentos de la vida, nos hace descansar.  

            El Señor nos quiere felices. El trabajo es duro, y la monotonía de tantos meses seguidos ocupados en nuestros quehaceres nos cansa, nos agota. Nuestra naturaleza humana, cuerpo y espíritu, necesitan un poco de paz y sosiego, un parón para recuperar energías perdidas, fuerzas desgastadas. Y nos invita Jesús a buscar lugares tranquilos y bellos para descansar un poco. Son tantos los que van y vienen que el ruido de la vida diaria nos aturde, y nos puede enfermar.

            El descanso es necesario. De un modo figurado nos dice el Génesis que Dios descansó cuando terminó la creación. Es un modo de enseñarnos que hay que parar de vez en cuando, que el activismo no es bueno. Y esa es una enfermedad de nuestro tiempo. No paramos de hacer cosas, y resulta que nos falta tiempo para la convivencia familiar y social. Se habla poco en familia. Pensamos que lo importante es que no falta de nada en la casa. Pero suele faltar lo más esencial: el alma, el espíritu, el trato amoroso, y el juego y la conversación con los niños. Hay padres que no disfrutan de sus hijos porque trabajan de sol a sol. Siempre ven a sus hijos dormidos. Pero el Señor ha dejado el domingo para que podamos disfrutar nuestra fe y nuestra familia. Y las vacaciones para que le dediquemos mucho tiempo a la convivencia, al trato familiar sin prisas, a gastar tiempo en las manifestaciones de amor a todos, empezando por los más necesitados: los niños, los ancianos, los enfermos.

            Algo que hay que evitar es convertir las vacaciones en una prolongación del ritmo acostumbrado durante el año. El padre de familia debe descansar, pero también la madre de familia. Tenemos que servirnos los unos a los otros, pero hay que evitar las esclavitudes.

            Dentro de nuestro descanso debe entrar la buena lectura, la práctica religiosa, el cultivo de la amistad con otras personas y familias. No siempre los lugares de veraneo que escogemos son los más adecuados. Generalmente se convierten en una prolongación de la ciudad con una playa y un ambiente incómodo, si no puedes defenderte del barullo de la masa.

            Dice el Evangelio que se fueron con una barca a un sitio tranquilo a descansar un poco. El que tenga la suerte de encontrar ese sitio que lo aproveche, y que se llene de naturaleza, de aire limpio, de ambiente sano. Que el verano no se convierta en un tormento y un activismo enloquecido.

            Y no olvidemos que también en verano hay que hacer el bien. Que hay muchas personas que caminan perdidas como ovejas sin pastor. Allí donde estemos que sigamos sembrando la paz, la alegría, la fe, la esperanza, y la ilusión por vivir como Dios manda.

¡FELIZ  VERANO!

 

    Juan García Inza

juangainza@ono.com

 

  

Nuestra Parroquia de Sto. Tomás de Aquino de Murcia (España), ya ha sido erigida en SANTUARIO DE LA DIVINA MISERICORDIA. El primero de España. Puedes encomendarnos tus intenciones a la dirección de correo indicada. Las tendremos presente ante el Cristo de la Divina Misericordia que preside el templo.