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Domingo 14º del Tiempo Ordinario

(Ciclo B)

 

 


 

Jesús se extrañó de su falta de fe

 

         El Señor pasa sus tres años de vida pública predicando, haciendo milagros, signos extraordinarios, hablando de amor de Dios y amando a todos. Pero el pueblo era de dura cerviz. Como Ezequiel en la primera Lectura: Un pueblo rebelde. Y Jesucristo no puedo, o no quiso hacer muchas veces milagros por la falta de fe de aquellos hombres que no terminaban de fiarse de El, a pesar de lo que estaban viendo. Exactamente lo que ocurre hoy. Falta mucha fe en Dios, y encima queremos que nos conceda algo extraordinario, que nos haga favores, que nos de lo que pedimos. Muchas cosas desagradables ocurren por nuestra falta de fe: El Señor se marcha a otro lado, buscando unos corazones menos duros, y unas mentes más abiertas.

         En este domingo tenemos a Benedicto XVI en España. Muchos le escucharán y le harán caso, otros, los de siempre, criticarán incluso que haya venido. Dirán: ¿para qué? Y es que el no creyente no espera nada, y por eso no siente la necesidad de Dios. Piensa que él mismo lo puede solucionar todo, y que la ciencia responderá a sus necesidades. Traemos a nuestra consideración estas palabras del Papa sobre la fe que pueden hacernos pensar:

 

     “El servicio a la fe, que es testimonio de Aquel que es la Verdad total, es también un servicio a la alegría, y esta es la alegría que Cristo quiere difundir en el mundo: es la alegría de la fe en él, de la verdad que se comunica por medio de él, de la salvación que viene de él. Esta es la alegría que experimenta el corazón cuando nos arrodillamos para adorar a Jesús en la fe. Este amor a la verdad inspira y orienta también el acercamiento cristiano al mundo contemporáneo y el compromiso evangelizador de la Iglesia... La Iglesia acoge con alegría las auténticas conquistas del conocimiento humano y reconoce que la evangelización exige también afrontar realmente los horizontes y los desafíos que plantea el saber moderno. En realidad, los grandes progresos del saber científico realizados en el siglo pasado han ayudado a comprender mejor el misterio de la creación, marcando profundamente la conciencia de todos los pueblos. Sin embargo, los progresos de la ciencia han sido a veces tan rápidos que ha sido bastante complejo descubrir si eran compatibles con las verdades reveladas por Dios sobre el hombre y sobre el mundo. A veces, algunas afirmaciones del saber científico se han contrapuesto incluso a estas verdades. Esto ha podido provocar cierta confusión en los fieles y también ha constituido una dificultad para el anuncio y la recepción del Evangelio. Por eso, es de vital importancia todo estudio que se proponga profundizar el conocimiento de las verdades descubiertas por la razón, con la certeza de que no existe "competitividad alguna entre la razón y la fe" («Fides et ratio», 17).

 

         Hasta aquí las palabras del Papa. De nosotros depende acercarnos a la vida diaria, al trabajo, a la ciencia, al trato humano, a los problemas y conquistas, con una gran fe, que nace de nuestra confianza en Dios, que no puede engañarnos, y que merece más credibilidad que toda la ingente propaganda en contra de lo sobrenatural. No creer a los “telepredicadores” y escritores de la mentira y de la duda. Los que no tienen fe no tienen ninguna autoridad en esta materia. Hay que fiarse más de lo que Dios nos dice, y todos los que nos hablan en su nombre. El señor sigue enseñando hoy, pero hay que tener deseos de aprender. Digamos con los Apóstoles: Señor, creemos, pero aumenta nuestra fe.

 

                                                                           Juan García Inza

                                                                     juangainza@ono.com

  

Nuestra Parroquia de Sto. Tomás de Aquino de Murcia (España), ya ha sido erigida en SANTUARIO DE LA DIVINA MISERICORDIA. El primero de España. Puedes encomendarnos tus intenciones a la dirección de correo indicada. Las tendremos presente ante el Cristo de la Divina Misericordia que preside el templo.