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LA FOTO DEL DOMINGO |
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Domingo III de Pascua
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Obedecer a DiosSucedió que, estando Jesús junto al lago de Genesaret, la multitud se agolpaba a su alrededor para oír la palabra de Dios. Y vio dos barcas que estaban a la orilla del lago; los pescadores habían bajado de ellas y estaban lavando las redes. Entonces, subiendo en una de las barcas, que era de Simón, le rogó que la apartase un poco de tierra. Y sentado enseñaba desde la barca a la multitud. Cuando terminó de hablar, dijo a Simón: - Guía mar adentro, y echad vuestras redes para la pesca. Simón le contestó: - Hemos pasado toda la noche sin pescar nada; pero, ya que tú lo dices, echaré la red. Al momento la red se puso tensa y se rompía por la abundancia de peces. Hicieron señas a sus socios que estaban en la otra barca, para que vinieran a ayudarles. Estos socios eran el joven Juan y su hermano Santiago. Las dos barcas se llenaron tanto que casi les entraba agua por la borda. Simón se echó a los pies de Jesús y le dijo: - Apártate de mí, Señor, que soy un pecador. - No temas. Desde ahora serás pescador de almas. Cuando llegaron a tierra Jesús pidió a Simón y a Andrés que le siguieran. Lo mismo dijo a Santiago y a Juan. Ellos, dejando todo, se fueron con Él. Pedro obedece y Jesús obra un milagro.
Pedro mostró su humildad al obedecer a quien, por no ser hombre de mar,
bien se podría pensar que poco o nada sabía de aquel trabajo en el que,
día tras día, él, Simón, había conseguido tanta experiencia y un gran
saber. Sin embargo, se fía del Señor, tiene más confianza en la palabra de
Jesús que en sus años de brega. Esto nos indica también que el Señor ya lo
había ganado para Sí, que ya poco faltaba para que lo dejara todo por Él. (Fernández Carvajal, Francisco. Hablar con Dios. Tomo IV. Página 708 y 709. Ediciones Palabra.)
En
Seguimos en este alegre tiempo de Pascua. Gozamos de la presencia de Cristo resucitado que nos espera cada día en la orilla del mar de nuestra tarea diaria para animarnos y alimentarnos.
Juan García Inza
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Nuestra Parroquia de Sto. Tomás de Aquino de Murcia (España), ya ha sido erigida en SANTUARIO DE LA DIVINA MISERICORDIA. El primero de España. Puedes encomendarnos tus intenciones a la dirección de correo indicada. Las tendremos presente ante el Cristo de la Divina Misericordia que preside el templo. |