LA FOTO DEL DOMINGO

 

Domingo 13º del Tiempo Ordinario

(Ciclo B)

 

 


 

Dos grandes columnas de la Iglesia

 

         Hoy celebramos la fiesta de dos grandes santos, sobre los cuales va a recaer el peso de la primitiva Iglesia, ayudados por los otros Apóstoles que siguieron fielmente al Señor. Pedro y Pablo son diferentes en cultura, temperamento, conocimiento de Cristo, labor apostólica… Les unía el amor al Señor y a la Iglesia. Y los dos dieron la vida por la fe que profesaban y difundían.

         Pedro era un sencillo pescador del Mar de Galilea, sin apenas cultura, aunque con dotes de mando y disposición de entrega total. Jesús lo conoció a través de su hermano Andrés, y se fijó en él. Vio pronto que podía ser cabeza del grupo que iba a formar. Pero era testarudo, dispuesto a todo, pero también frágil y miedoso: no quiere oír hablar de la cruz que anuncia Cristo, vacila cuando camina por el agua, niega conocer a Cristo cuando es reconocido… Pero es valiente y humilde. Reconoce su pecado, pide perdón, y le dice al Señor que le ama de verdad. En Pentecostés será el primero que salga a predicar a Cristo. Todos le respetan y obedecen. Y al final morirá crucificado en la Colina Vaticana siendo el primer Papa de la Iglesia. Bajo los muros del Vaticano descansan sus rectos, y junto al él los Papas han ejercido y ejercen su ministerio. Ejemplo de fidelidad.

         San Pablo no admitía el cristianismo. Lo consideraba una secta perniciosa para el judaísmo. Era un hombre bien instruido, intrépido, valiente, luchador. Empezó a perseguir a los cristianos, hasta que en el camino de Damasco la Luz de Dios le deslumbró y lo hizo caer de su cabalgadura. Y escuchó aquella voz: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? Cuando el preguntó quien era, la misma voz le respondió: Soy Cristo, a quien tú persigues. Aquello supuso su conversión radical. Encontró la luz de la fe cristiana, y se dio cuenta que perseguir a los cristianos es perseguir al mismo Dios. Debidamente instruido se convertiría en el gran Apóstol de los Gentiles, fundador de comunidades de cristianos en muchos lugares, y dejándoles a ellos, y a nosotros, magníficos escritos sobre la doctrina cristiana.

         Dos grandes testimonios para el cristiano de hoy. Dios llama en circunstancias diversas. Y cuando Dios llama hay que responder positivamente. Y la misión que el Señor encomienda es para desempeñarla con valor y audacia.  Dios necesita un grupo de hombres fieles, bien dispuestos. Dios quiere apoyarse en nosotros, en ti. La fidelidad de los bautizados en condición necesaria para una nueva evangelización. No se puede dudar de Dios. El no falla. La fidelidad es el nombre del amor en el tiempo. Es la perfección del amor.

         Todos podemos estar tentados de infidelidad. Siempre hay obstáculos: el miedo, la apatía, la desgana, la indiferencia, el ambiente… No podemos contentarnos con cumplir. Hay que creer en la entrega, en la ilusión. Dios saca adelante las cosas contando con nuestra fidelidad… No se trata de cumplir, sino de amar. San Pedro y San Pablo son un buen ejemplo de amor a Dios y al prójimo. Gracias a ellos, y a otros colaboradores también fieles, hoy está la Iglesia viva. Pedimos por el Papa, su grave misión, su venida  España, y para que todos escuchemos el mensaje que nos trae en nombre de Dios.

 

                                                                            Juan García Inza

                                                                         juangainza@ono.com

 

 

  

Nuestra Parroquia de Sto. Tomás de Aquino de Murcia (España), ya ha sido erigida en SANTUARIO DE LA DIVINA MISERICORDIA. El primero de España. Puedes encomendarnos tus intenciones a la dirección de correo indicada. Las tendremos presente ante el Cristo de la Divina Misericordia que preside el templo.